Sin límite la ignorancia, mala fe y cinismo de López Obrador


Por Héctor Parra el 18/09/2020
 Sin límite la ignorancia, mala fe y cinismo de López Obrador

Foto: Captura de pantalla

¿Coincidencia que más de 650 intelectuales, poetas, científicos, periodistas y miles de ciudadanos se quejen por los ataques del Presidente López, al libre ejercicio de […]

¿Coincidencia que más de 650 intelectuales, poetas, científicos, periodistas y miles de ciudadanos se quejen por los ataques del Presidente López, al libre ejercicio de la libertad de expresión? No es coincidencia, es una realidad. Los constantes ataques del Jefe del Ejecutivo, a la libertad de expresión son evidentes, agrede a periodistas, a medios de comunicación y a todo aquel que no se pliegan a sus caprichos. Incluso los “payasos de la Corte”, como Francisco Ignacio Taibo Mahojo, de origen español y Director del Fondo de Cultura Económica, hace eco a la manera de ser de su mentor y patrón, quien vitupera el pseudoizquierdista (orgánico) a los críticos. Vaya arrogancia, tampoco tiene límites, además de soez, estúpidamente promueve que se vayan del país escritores críticos como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze ¿No son estas acciones ataques a la libertad de expresión? ¡Los patos lanzando piedras a las escopetas!

El Presidente de la República, peca de cínico, se mofa; se autocalifica como “pacifista”, a la vez que miente cuando afirma que no “odia”. Pero, la realidad lo desmiente. Es un burdo artillero de la agresión verbal. Dice un dicho muy mexicano: “No deja títere con cabeza”. López Obrador, es un promotor del odio, de la división, diariamente agrede por medio de sus conferencias de prensa. Violenta los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que consagran los derechos humanos de la libre manifestación de las ideas y la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio. Cierto, el ejercicio de estos derechos humanos tiene sus límites; límites que no respeta el propio titular del Poder Ejecutivo, quien violenta derechos de terceros, ataca la moral, así como la vida privada de terceros y provoca delitos.

Andrés Manuel López, imputa sin prueba alguna, la comisión de actos delictivos a sus enemigos políticos, entre ellos los califica de extorsionadores (a periodistas); también ataca la moral al calificar de corruptos a quienes no simpatizan con su causa y no se diga cuando vulnera la vida privada de más de alguno que estigmatiza con la ira de su discurso ofensivo. Sin duda alguna que perturba la paz y el orden público, confronta a la Constitución. Ha logrado dividir a la sociedad. Su cinismo es tal que, en una de sus conferencias mañaneras de esta semana, fue interrogado por un periodista sobre la división que provoca entre los mexicanos, la respuesta irónica de López: “él estaba orgulloso de su política de división entre aquellos que califica de “pobres” y los que tienen bienes gracias a su esfuerzo”. No cabe duda que el Presidente, además de tener algún problema psicológico de agresividad verbal, también es un delincuente, por eso el justo reclamo en el manifiesto de cientos de intelectuales, científicos, poetas y periodistas. Documento que ha sido avalado por miles de mexicanas y mexicanos.

Andrés López pregona, de su parte, “la honestidad intelectual y en lo económico”, insistiendo en que ya no hay corrupción, precisamente acusa a sus críticos de aquellos (de ser corruptos) hechos que no puede probar ni demostrar, sus imputaciones a periodistas, intelectuales, científicos y poetas quedan en el aire. Contrario a lo que pregona, se han difundido en redes sociales, medios televisivos e impresos, actos de flagrante corrupción de la familia del Presidente López. Luego ¿De cuál corrupción habla? Por eso tergiversa la verdad ¿Honestidad intelectual del Presidente? ¿Cuál? Él mismo ha probado que carece de intelectualidad, es un neófito, analfabeta intelectual, lo ha demostrado cuando crea su propia historia, confunde tiempos y personajes, como aquel vergonzoso episodio en el que aseguró que hace miles de años ya había universidades en México; que decir cuando pretendió que el Papa y el Rey de España, pidieran perdón a México, por actos cometidos en la Edad Media ¡Por favor! Solo un demente, falto de conocimiento histórico y cero intelectualidades puede afirmar y pedir la realización de actos que ya forman parte de la historia. Claro que el Papa y el Rey de España, no se molestaron en voltear a ver a López Obrador ¡Vergüenza para los mexicanos!

Los firmantes del documento de queja advirtieron que: “No se estigmatiza a personas físicas o morales desde la presidencia sin ponerlas en riesgo. No se alimenta el rencor desde esa tribuna, sin que el odio llegue al río alguna vez”. Derivado del contenido del desplegado, López lanzó, desde Palacio Nacional, la petición al poeta Gabriel Zaid, (firmante del desplegado), a quien describió como “un hombre intelectual pero muy conservador’’ (la estigmatización por delante), hacer un “análisis de contenido de medios’’ para ver “la forma tendenciosa en que se hace periodismo en México. Y que me conteste”.

Así es López, primero descalifica para luego preguntar lo que ya demeritó ofensivamente. Y siguió la arenga del Presidente en su conferencia. También dijo: “No se lo pido a (Enrique) Krauze o a (Héctor) Aguilar (Camín) porque tienen otro tipo de actitud (nuevamente la descalificación anticipada). Pero, como vi que está Zaid, él podría hacerlo y que nos diga si hay libertad (de expresión) o no’’. E insistió en que “en México nunca se había atacado tanto a un presidente, desde Francisco I. Madero, como a él. Total, López es el héroe de la patria”. Pusilánime criterio del Presidente.

López Obrador, sufre por tanta crítica, acostumbrado al incienso de su manada. Por supuesto que hubo enormes críticas en contra de los últimos presidentes de la República, sobre todo críticas de él y sus compinches ¿Acaso no los calificaba de puercos, marranos, cochinos? Entre otros tantos calificativos. Y la prensa también hacía lo suyo, periodistas y analistas críticos acusaban la rampante corrupción e impunidad de aquellos gobiernos. Pero no, parece que López nunca se enteró hasta hoy que se le critica a él igual que a sus antecesores. Aunque habría que aclarar algo, nunca nadie fue tan maligno ni torpe para gobernar como Andrés Manuel López Obrador, de ahí que las críticas sean más constantes y en relación a sus tremendos abusos, otro tanto ¡Nadie puede quedarse callado si López se esfuerza en destruir a México! Por eso las críticas naturales de un periodismo libre, el comprado alaba y calla ¡La obligación del Presidente es respetar la Constitución!

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