Casamigos y Don Julio en el ojo del huracán: acusan al gigante del tequila de fraude y adulteración
Las acusaciones señalan que la empresa estaría adulterando sus botellas, pues menos del 50% de su contenido sería destilado de agave azul
Tasty alcohol drink cocktail tequila with lime and salt on vibrant dark background. Closeup. Horizontal.
Lo que comenzó como un rumor entre productores de agave y conocedores del tequila, hoy se ha convertido en una acusación legal de gran escala que sacude a la industria: las marcas Casamigos y Don Julio, ambas propiedad del gigante británico Diageo, enfrentan una demanda colectiva en Estados Unidos por presunto fraude, publicidad engañosa y adulteración de producto.
El caso, presentado el 4 de julio ante la Corte del Distrito Norte de California, sostiene que los productos etiquetados como “100% agave” por ambas marcas no cumplen con los estándares legales mínimos para ser considerados tequila. Peor aún, los resultados de pruebas químicas independientes indicarían que Casamigos Blanco contiene solo un 33% de alcohol derivado de agave, mientras que Don Julio 1942 apenas alcanza esa misma proporción, cifras que ni siquiera cumplirían con los requisitos para ser clasificados como “mixtos”.
Un engaño sistemático y presuntamente organizado
La demanda, encabezada por la firma de abogados Hagens Berman y la firma Baron & Budd, va más allá de una simple mala práctica comercial: acusa a Diageo de encabezar una red de fraude organizada, lo que en términos legales en EE.UU. se traduce como una violación a la Ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), usualmente utilizada para perseguir estructuras criminales.
Según el expediente, Diageo habría conformado una “empresa de tequila adulterado” junto con otras filiales y actores del sector, incluidos organismos reguladores como el Consejo Regulador del Tequila (CRT). En un señalamiento particularmente grave, la demanda señala que empresas como Diageo México y Brown-Forman México ostentan cargos dentro del CRT, lo que plantea un claro conflicto de interés. “Las mismas compañías que el CRT supuestamente regula, en realidad lo dirigen”, afirman los abogados.
¿Qué se vende realmente bajo la etiqueta ‘100% agave’?

Para ser considerado tequila legalmente, un destilado debe contener al menos 51% de alcohol derivado del agave azul. La categoría premium, “100% agave”, requiere que la totalidad del alcohol provenga exclusivamente de esta planta. Sin embargo, las pruebas presentadas ante la corte muestran que varios productos de Diageo no cumplen con ninguno de estos estándares.
La demanda también introduce otro término preocupante: “cold mixing”, una práctica ilegal en México, que consiste en mezclar tequila ya destilado con alcohol industrial, en lugar de fermentar todos los azúcares antes de la destilación como lo exige la ley. Esto indicaría que lo que se vende bajo marcas como Casamigos y Don Julio no solo está adulterado, sino que técnicamente ni siquiera califica como tequila.
Una crisis que va más allá del consumidor
Este caso no solo afecta a los consumidores estadounidenses que han pagado altos precios por un producto que no es lo que promete. También impacta directamente a los agricultores de agave en México, quienes desde hace meses han denunciado públicamente prácticas monopólicas y corrupción dentro del CRT. Acusan a las grandes marcas de presionar a la baja el precio del agave, mientras comercializan productos adulterados como premium.
La reputación internacional del tequila —una bebida con denominación de origen protegida— está en juego, así como la credibilidad de los organismos que deberían garantizar su calidad y autenticidad.
¿Y ahora qué sigue?
La demanda en California se suma a una presentada previamente en Nueva York en mayo de este año, lo que sugiere que este caso podría escalar rápidamente y convertirse en uno de los mayores escándalos de la industria de bebidas alcohólicas en la última década. De comprobarse las acusaciones, millones de consumidores podrían tener derecho a reembolsos, y las sanciones para Diageo podrían ser significativas tanto en lo económico como en lo reputacional.
Por lo pronto, esta crisis expone una verdad incómoda: detrás de etiquetas elegantes y campañas publicitarias millonarias, podrían esconderse prácticas que traicionan la esencia misma del tequila y afectan tanto a quienes lo producen con honestidad como a quienes lo consumen con confianza.

