Juan Diego Flores: libertad a través de la escultura y la cantera
En Escolásticas, una comunidad enclavada en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, el arte no está encerrado en galerías: vive en la piedra. Ahí, entre talleres familiares y bancas de cantera, Juan Diego Flores Terraza, un joven escultor de apenas 19 años, está dando forma a su propio camino
Foto: R. Mendoza
En Escolásticas, una comunidad enclavada en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, el arte no está encerrado en galerías: vive en la piedra. Ahí, entre talleres familiares y bancas de cantera, Juan Diego Flores Terraza, un joven escultor de apenas 19 años, está dando forma a su propio camino dentro de una tradición que se hereda, se respira y se trabaja con orgullo.
“La escultura para mí es libertad”, dice Juan Diego con voz serena. “Desde niño me gustaba crear cosas, dibujar, hacer figuritas de plastilina. Nunca me sentí a gusto jugando con carritos, prefería imaginar y construir”.
Originario de Escolásticas, este joven queretano comenzó a trabajar la cantera a los 14 años, aprovechando los ratos libres después de la escuela. Pero fue tras terminar la preparatoria cuando decidió entregarse de lleno a este oficio. “Es una herencia familiar. Desde siempre ha estado la cantera en mi rancho. La mayoría de la población se dedica a extraerla, transportarla o tallarla. Es parte de quienes somos”.
De la piedra al símbolo
Aunque es modesto al hablar de su experiencia —“no me considero un experto, todavía estoy aprendiendo”, confiesa—, Juan Diego ya ha esculpido piezas de gran complejidad, como un calendario azteca de más de un metro de radio. Cada obra nace de la observación, la historia y la imaginación: “Me gusta mucho la cultura mexicana. Trato de que vuelva ese tipo de arte. Quiero que la gente vea mis piezas y diga: ‘aquí está México’”.
Su trabajo está fuertemente influenciado por el arte prehispánico. El joven escultor explica que su fascinación nació de forma natural, alimentada por su amor a la historia, su materia favorita en la escuela, y por la cosmovisión de los pueblos originarios: “Me encanta su arte, sus tradiciones y su conexión con la tierra”.
De Escolásticas al mundo
En Escolásticas hay cerca de 300 talleres dedicados al trabajo con cantera, lo que convierte al pueblo en un corredor artístico a cielo abierto. “Es un lugar muy cálido, muy bonito. Se puede recorrer a pie y ver obra por todas partes”, cuenta Juan Diego, quien trabaja en el taller de Salvador Flores, su padre.
Además de tallar, el proceso incluye todo un trabajo logístico que empieza desde la selección de la piedra. “Todo comienza con la extracción, ver dónde comprarla, trasladarla al taller, hacer plantillas y planos… Es casi como construir una casa, pero más emocional”.
Identidad que se talla a mano
Para Juan Diego, el trabajo con la cantera es más que un medio de vida: es un compromiso con su comunidad y con su identidad. “Siento que es un oficio que no debe morir. Si lo dejamos morir, perdemos parte de lo que somos. La piedra cuenta historias. Es parte de la identidad de mi tierra”.
Aunque aún no ha participado en exposiciones formales, sueña con mostrar su obra en la feria de su pueblo. Mientras tanto, sigue perfeccionando su técnica: “Me gustaría aprender más sobre anatomía, hacer figuras humanas con mayor precisión. Siempre hay algo nuevo que mejorar”.
Para quienes deseen conocer más de su trabajo, Juan Diego invita a visitar Escolásticas, recorrer sus talleres y dejarse sorprender por el talento de sus artesanos. O bien, se le puede contactar directamente al 44 81 11 52 42 para cotizaciones o pedidos especiales.
Con manos firmes y mirada puesta en las raíces, Juan Diego Flores Terraza talla no solo piedra, sino también un futuro donde el arte y la tradición siguen firmes como la cantera que le da forma.

