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»¿El penúltimo Hay Festival?

El Hay Festival es una joya para Querétaro, pero debe trabajarse para garantizar su continuidad a largo plazo y que su alcance llegue a todos los queretanos



Por: Staff Códice Informativo
hay festival

Foto: Municipio de Querétaro

Poco antes de la inauguración del Hay Festival, Marcos Aguilar Vega, presidente municipal de Querétaro, señaló que esperaba más de 40 mil visitantes durante el evento. Las cifras finales contradijeron esa expectativa. El festival apenas congregó a 27 mil 57 personas, según los números oficiales.

No obstante lo que pudiera parecer, el número sigue siendo alto. Para ser un evento donde el móvil es la literatura, las cifras no suenan tan descabelladas. Hubo además encuentros muy memorables: la participación, por ejemplo, de Jon Lee Anderson, para muchos el mejor periodista vivo; de Mark Thompson, CEO de The New York Times y quien por 21 años dirigió los designios de la BBC, el sistema de medios públicos más importante del mundo; de César Aira, uno de los escritores de ficción más destacados de Latinoamérica y un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura; o de Lionel Shriver, autora de novelas y guiones incisivos como pocas piezas literarias, es algo que no puede dejar de agradecerse.

La marca del festival no quedó en el número de “vacas sagradas“, premios Nobel y autores de reconocimiento internacional que caminaron durante el pasado fin de semana por las calles de nuestra ciudad. Como bien lo hizo notar Guillermo Núñez Jáuregui en su colaboración para la revista “La Tempestad“, la participación de las editoriales independientes, fue una marca distintiva durante esta edición del Hay.

Hubo entonces, eventos para todos los gustos y los más diversos consumos dentro del ámbito cultural. Aún así, es conveniente realizar algunas observaciones relativas al modo en que la cultura es auspiciada y promovida en México y en el municipio de Querétaro en particular.

Las autoridades municipales han realizado un excelente trabajo al gestionar la presencia del Hay Festival en Querétaro no solo por la posibilidad de que se produzca un encuentro significativo de voces y que se enriquezca la cultura local, sino también por el hermanamiento, o complicidad, que en cierto sentido se establece entre Querétaro y lugares como Cartagena, en Colombia o Segovia, en España, donde también hay versiones de este evento literario.

No obstante, en ocasiones pareciera que la mayoría de los habitantes de la ciudad no solo quedan al margen sino que ignoran en absoluto lo que tiene lugar en el Centro Histórico durante esos días. Para la voz oficial es muy fácil responsabilizar a la población por estos indicadores. Incluso en el ambiente cultural, la tentación de culpar a la gente por “no cultivarse” está siempre latente, pero la realidad es mucho más compleja.

Quien no va o no sabe del Hay Festival, difícilmente puede ser responsabilizado por su omisión. La cultura mercancía, puesta al alcance de unos pocos tendrá por definición un alcance limitado y generará suspicacia entre el “individuo común” que no se encuentra tan a gusto rodeado de exquisiteces, conceptos e ideas que él relaciona poco con su vida cotidiana.

Si a esto le sumamos una promoción más bien circunscrita a cierto campo y ciertas zonas de la ciudad, los resultados se vuelven obvios: Casi 13 mil asistentes menos de los calculados en un inicio. Se ha criticado con anterioridad que las actividades culturales permanezcan siempre en el centro y no abarquen toda la ciudad.

A esto, hay que sumarle otra amenaza todavía peor. Tradicionalmente, el Hay Festival en nuestro país se ha caracterizado por su inestabilidad: estuvo cuatro años en Xalapa, de dónde debió moverse por un boicot encabezado por Juan Villoro, Alberto Ruy Sánchez, Alma Guillermoprieto, Martín Caparrós y Francisco Goldman, a manera de protesta por el asesinato de decenas de periodistas durante el gobierno de Javier Duarte, y se realizó entonces en Zacatecas, donde tampoco prosperó. Esta es la segunda edición en Querétaro y podría convertirse en la penúltima si no se establece un plan de continuidad a largo plazo.

La idea es buena, excelente, incluso. En Querétaro hay una efervescencia literaria que podría tomar mucho impulso de actividades como el Hay Festival. Si el evento se proyectara a un nivel todavía mayor, los beneficios para el turismo también podrían ser muy tangibles. Querétaro podría convertirse en una sede importante del turismo cultural, como lo es ahora Guadalajara en el marco de la Feria Internacional del Libro; Morelia con el Festival Internacional de Cine, o Guanajuato, con el Festival Cervantino.

Se necesita, en cierta forma “desmarcar” al festival de la actual administración municipal, buscar apoyos o financiamientos con la iniciativa privada y generar estrategias de difusión para que, ahora sí, todo Querétaro se inunde de literatura, y sobre todo, nos dure muchos años más.