Autorización presidencial


Por Arturo Maximiliano García el 25/01/2021
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 Autorización presidencial

Foto: Archivo

El banderazo del presidente para que otros, de manera ordenada y transparente, se sumen a la tarea, para salir lo más pronto posible de esta pesadilla llamada COVID-19, es una buena noticia.

Aunque el controvertido subsecretario de Salud Hugo López Gatell había dicho que los gobiernos estatales no podrían importar las vacunas del COVID-19, porque esto contravendría la estrategia nacional de vacunación, fue el mismísimo presidente Andrés Manuel López Obrador quien le enderezaría la plana, autorizando no sólo a las entidades sino a las empresas privadas a adquirir la vacuna y aplicarla entre la población mexicana, lo cual acelerará sin duda la meta de aplicación de la misma y a su vez acercaría la liberación de las restricciones que tienen a gran parte del país funcionando económicamente a medias.

Es cierto, no sólo para México, sino para gran parte de los países del mundo, que en principio se dio preferencia a los gobiernos federales o nacionales para poder adquirir las vacunas contra el COVID-19, bajo algunos criterios que hacen mucho sentido. Primero la confección de una estrategia nacional de vacunación, con los controles, seguridad, organización y prioridades que definiera una sola autoridad. Además había que buscar la manera para que dos principios, el de gratuidad y universalidad, fueran la base para el modelo de aplicación de arranque.

En principio no todas las entidades federales tenían los recursos para comprar las vacunas, mientras que el gobierno federal ya había pactado una dotación importante, anticipando pagos y en el contexto del acuerdo promovido por México en el seno de la ONU, para una distribución equitativa de las vacunas, que incluyera a los países con menos recursos económicos, lo que no aplicaba a sus entidades por separado.

Por lo que toca al sector privado, su naturaleza es la de obtener una ganancia económica, lo cual no tiene nada de malo, sólo que esto no garantizaba por obvias razones la gratuidad, todo lo contrario, bajo el esquema de venta en hospitales y clínicas privadas, la vacuna se aplicaría a quien pudiera comprarla. Sin embargo, hoy que ya se empezaron a aplicar las vacunas por parte del Gobierno Federal, se ha decidido permitir que otros actores, públicos y privados entren a este esfuerzo de vacunar a los más que se pueda en el menor tiempo posible.

Quizá la apertura mostrada por el presidente López Obrador contemple también el apoyo logístico del sector privado para acelerar el proceso. En Estados Unidos, por ejemplo, Amazon, Starbucks y Microsoft han ofrecido su apoyo, tanto con tecnología, grandes espacios físicos para vacunación y personal que apoye en el diseño de la logística. En México estará por definirse si tanto la Federación, como en su momento la entidades, aceptan el apoyo ya ofrecido por el Consejo Coordinador Empresarial para coadyuvar con este importante esfuerzo que nos libere de esta trágica pandemia.

Ha quedado claro que el presidente está teniendo apertura, no porque no pueda con el paquete, sino porque debía llevar un proceso ordenado, primero centralizado y una vez comenzado pudiera desdoblarse por otras instancias como lo son las entidades y los particulares, aunque aún habría de establecer las medidas de coordinación para que se lleve un control muy preciso de un esfuerzo que debe generar estadísticas diarias sobre el avance de la vacunación y el mapeo del mismo.

La aplicación de la vacuna implica menos muertes de seres humanos y acelerar el proceso de reactivación económica, que hoy se encuentra en una etapa crítica para muchos sectores productivos del país. Así entonces, el banderazo del presidente para que otros, de manera ordenada y transparente, se sumen a la tarea para salir lo más pronto posible de esta pesadilla llamada COVID-19, es una buena noticia.

Notario y Maestro en Políticas Públicas
@AMaximilianoGP

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