Mayra Medina Ochoa: la belleza de elegir el arte cuando la vida abre espacio
La artista plástica queretana Mayra Medina Ochoa inaugurará el próximo 12 de febrero su primera exposición individual en la Galería Municipal Rosario Sánchez de Lozada, en el Centro Histórico de Querétaro. Su obra surge de una decisión tomada en la madurez, tras años dedicados al trabajo, la maternidad y la vida cotidiana. Formada de manera independiente con distintos maestros, Mayra sostiene que “nunca es tarde para hacer lo que te gusta”.
La vida antes que el arte
El arte no siempre llega cuando se desea. A veces llega cuando se puede. En el caso de Mayra Medina Ochoa, la decisión de no estudiar artes plásticas en su juventud no fue una renuncia, sino una consecuencia directa de la vida que se impuso primero.
“Estudié administración industrial, pero no terminé la carrera porque me casé muy chica y fui mamá a los 21 años”, explica. “Además, la verdad es que no era mi pasión”.
La maternidad temprana marcó sus tiempos y sus prioridades. Estudiar una carrera universitaria con horarios largos y exigencias rígidas dejó de ser una opción viable. La vida pedía presencia, estabilidad y trabajo.
“Yo sabía que no iba a poder estar hasta las siete u ocho de la noche si tenía un niño chiquito”, recuerda. “Y siempre me gustó más el arte y el estilismo”.
Durante 27 años se dedicó al estilismo profesional, un oficio creativo que le permitió sostener su vida familiar sin alejarse del todo de lo que siempre le había atraído: trabajar con las manos, el color y las formas.
“Siempre estuve creando, aunque no lo llamara arte”, dice.
Elegir en la madurez, formarse con libertad
El arte volvió cuando el tiempo lo permitió. No como una deuda pendiente, sino como una elección consciente. A partir de 2017, Mayra decidió formarse en artes plásticas de manera constante, pero fuera de la academia tradicional.
“No podía meterme a una universidad formal”, cuenta. “Entonces decidí hacer mi propia universidad”.
Esa formación se construyó a partir de talleres, procesos largos y acompañamiento con distintos artistas. Estudió acuarela con Gustavo Villegas; retrato y autorretrato con Rafa Rodríguez; realismo con Jonathan Olvera, quien ha sido su maestro desde 2022 a la fecha; acrílico y abstracto con Lupita Mata; y escultura con Refugio ‘Cuco’ Corral.
“He estudiado con gente que admiro mucho”, afirma. “No he parado desde 2017”.
La diferencia, reconoce, está en el lugar desde donde se crea cuando se llega al arte en la adultez. No hay ansiedad por validar una carrera ni urgencia por encajar en un circuito.
“Cuando decides hacer arte ya grande, lo haces distinto”, reflexiona. “Ya no es por demostrar nada, es porque lo sientes y lo necesitas”.
Esa conciencia atraviesa su obra: una pintura que se permite el tiempo, la observación y la emoción sin artificios.
Pintar para sostener el sentir
Uno de los momentos más profundos de su proceso creativo ocurrió durante la recuperación de su hijo tras un accidente deportivo. No como un tema explícito, sino como un contexto emocional que marcó su trabajo.
“Fue un momento muy fuerte emocionalmente”, recuerda. “Pintar me ayudó a sostenerme”.
Durante ese periodo de espera e incertidumbre, la pintura se convirtió en una forma de acompañarse a sí misma. De ahí surge una de las piezas más significativas de la exposición: una obra nacida desde la contención y el silencio.
“No puede no gustarte lo que haces”, dice sobre su proceso creativo. “Es algo que estás viviendo en ese momento. Es lo que eres”.
Para Mayra, cada obra responde a un instante de vida. La técnica evoluciona, pero la emoción permanece.
“Eras lo que eras en ese momento y eso está bien”, afirma. “Todo forma parte de ti”.
Su primera exposición individual se inaugurará el 12 de febrero en la Galería Municipal Rosario Sánchez de Lozada, como testimonio de que el arte también florece cuando la vida, por fin, abre espacio.


