Vandalizan el Viejo Hospital General; daños dejan sin luz a las áreas que aún operan en el edificio
– Un acto de vandalismo provocó la suspensión de energía eléctrica en el Viejo Hospital General, donde aún continúan en operación el CESAM, el CAPACITS y el Centro de Respuesta a Urgencias Médicas. Autoridades confirmaron que fue necesaria la contratación de una planta de diésel para mantenerlos en funcionamiento
Un nuevo acto de vandalismo en el Viejo Hospital General de Querétaro dejó sin suministro eléctrico a las áreas que aún permanecen en funcionamiento dentro del inmueble parcialmente abandonado desde 2021. Las afectaciones obligaron a la Secretaría de Salud a instalar de emergencia una planta de energía eléctrica a base de diésel para garantizar la continuidad operativa de los servicios que todavía se brindan en el edificio.
De acuerdo con personal directivo, el daño se originó por la manipulación de cableado y equipos que alimentaban la red eléctrica interna, lo que interrumpió de forma súbita el suministro a las áreas activas: el Centro Estatal de Salud Mental (CESAM), el CAPACITS —especializado en atención a personas con VIH— y el Centro de Respuesta a Urgencias Médicas.
Las autoridades señalaron que, aunque el hospital dejó de funcionar en su totalidad hace cuatro años, estas unidades continúan utilizando una fracción del inmueble debido a la necesidad operativa de mantener sus servicios en la capital. Sin embargo, la falta de vigilancia permanente y el deterioro natural del edificio han incrementado los incidentes de vandalismo y daños estructurales.
La Secretaría de Salud confirmó que la planta provisional se instaló para restablecer la luz de forma inmediata mientras se evalúan los daños y se determina si es necesaria una rehabilitación adicional del sistema eléctrico. “El objetivo es que los servicios no se detengan, independientemente del estado en el que se encuentra el inmueble”, indicaron.
Hasta el momento, no se reportan afectaciones al personal ni a usuarios; sin embargo, el incidente reavivó las preocupaciones sobre la seguridad y el futuro del edificio, donde aún permanecen unidades esenciales de atención pública pese a su abandono progresivo desde la puesta en marcha del nuevo Hospital General.


