La luna llegó al Cerro del Sangremal y deslumbró a Querétaro
La Plaza de los Fundadores, en el histórico Cerro del Sangremal, fue el escenario donde inició la exposición Museum of the Moon del artista británico Luke Jerram
La exposición comenzó a las 2 de la tarde, pero la verdadera multitud llegó con el caer del sol. Frente al Templo de la Santa Cruz, en el corazón del Cerro del Sangremal —lugar fundacional de Querétaro—, cientos de personas se dieron cita para admirar la luna gigante suspendida sobre la Plaza de los Fundadores.
Las jardineras del atrio se transformaron en bancas improvisadas, mientras que la fuente central se convirtió en un punto de reunión abarrotado de familias, parejas y turistas que buscaban el mejor ángulo para su fotografía.
El Sangremal tiene un peso histórico: ahí, según la tradición, ocurrió el milagro del apóstol Santiago y la aparición de la cruz luminosa en 1531, lo que dio origen a la ciudad. En este mismo espacio donde se levantan las esculturas de Fernando de Tapia, Nicolás de San Luis Montañez, Fray Jacobo Daciano y Juan Sánchez de Alanís, hoy una luna artificial dialoga con la memoria legendaria de Querétaro.
La obra es parte del proyecto internacional Museum of the Moon, del artista británico Luke Jerram, que ha recorrido más de 30 países. La pieza reproduce con fidelidad la superficie lunar a partir de imágenes de la NASA y mide siete metros de diámetro.
En Querétaro podrá disfrutarse en distintos espacios públicos durante octubre:
• 1 al 5 de octubre: Plaza de los Fundadores.
• 8 al 12 de octubre: Alameda Hidalgo.
• 15 al 19 de octubre: Santa Rosa Jáuregui.
• 22 al 26 de octubre: Jardín Guerrero.
El ambiente fue de celebración. La música en vivo acompañó la tarde y los vendedores ofrecieron pan dulce, nieves y bebidas. Las cámaras de los teléfonos se levantaban como una constelación paralela en busca de retratar la escena: la luna artificial brillando sobre el Sangremal.
Conforme avanzó la noche, la luna parecía intensificar su brillo, atrayendo más visitantes. La Plaza de los Fundadores se convirtió, por unas horas, en un escenario único donde Querétaro, desde el cerro donde se fundó, celebró bajo una luna que, aunque artificial, despertó asombro real.


