El reto de heredar un negocio y multiplicar su valor
Solo entre 6 y 9% de las empresas familiares llega a una tercera generación
Entre 6 y 9 % de las empresas familiares logra llegar a una tercera generación, de acuerdo con estudios del Centro de Investigación para Familias de Empresarios (CIFEM) del IPADE, por lo que la continuidad representa uno de los principales retos para este tipo de organizaciones.
Alberto Granja Gómez, gerente de Marketing de Valladolid Caja Financiera, señaló que la tercera generación ya no solo recibe un negocio familiar, sino el desafío de modernizarlo sin perder su identidad y hacerlo crecer en un entorno cada vez más competitivo.
Entre los principales retos se encuentran la digitalización de procesos, la profesionalización de la administración, la mejora de las operaciones, la apertura de nuevos mercados, la diversificación de productos y la ampliación de infraestructura.
La importancia de estas empresas en la economía nacional también se refleja en las cifras compartidas por la institución. De acuerdo con Concanaco Servytur, alrededor de 85 por ciento de las empresas mexicanas son familiares, generan aproximadamente 75 por ciento del Producto Interno Bruto y aportan más de 70 por ciento del empleo nacional.
Para Granja Gómez, conservar el patrimonio familiar no es suficiente si se busca garantizar la permanencia del negocio a largo plazo.
“Hoy los negocios que permanecen son aquellos que profesionalizan su administración, incorporan tecnología, toman decisiones financieras informadas y encuentran aliados que entienden su realidad. La continuidad de una empresa familiar depende tanto del esfuerzo de quienes la dirigen como de las herramientas con las que cuentan para seguir evolucionando”, señaló.
En este contexto, Valladolid Caja Financiera destacó el papel que pueden desempeñar las cajas de ahorro y préstamo en el financiamiento productivo, al ofrecer recursos para fortalecer el flujo de efectivo, invertir en infraestructura, abrir nuevas sucursales o diversificar productos y servicios.
La institución señaló que este modelo también busca que los recursos de los socios regresen a las comunidades mediante créditos productivos que impulsen la actividad económica local.
“Las empresas familiares representan historias de esfuerzo que han pasado de generación en generación. El reto para cualquier institución financiera es acompañarlas en su evolución para que continúen creciendo y generando bienestar en sus comunidades”, afirmó Granja Gómez.
El directivo añadió que el acceso oportuno a financiamiento puede marcar la diferencia entre un negocio que únicamente mantiene sus operaciones y uno que logra consolidarse para las siguientes generaciones.
“En Valladolid Caja Financiera estamos convencidos de que cada negocio familiar exitoso fortalece también a su comunidad. Cuando un agricultor, un comerciante, un restaurantero o un prestador de servicios crece, genera empleo, dinamiza la economía local y crea nuevas oportunidades para la siguiente generación”, concluyó.


