Así funciona la cadena de suministro para la fabricación de un automóvil
El fenómeno de nearshoring atrajo 2 mil 200 millones de dólares en inversión extranjera directa hacia el sector durante 2025, con una proyección de 2 mil 400 millones para 2026
La fabricación de un automóvil depende de una red de miles de proveedores organizados en cada nivel, que están coordinados bajo un sistema de entregas muy preciso y cada vez más concentrados en regiones estratégicas como México.
La cadena se organiza en niveles conocidos como tiers. El fabricante del vehículo recibe los componentes de alto nivel de los proveedores Tier 1, entre ellos motores, sistemas de frenado, chasis y asientos. Estos proveedores dependen a su vez de los Tier 2, que fabrican piezas más específicas como sistemas eléctricos o subconjuntos de menor complejidad. Un nivel más abajo están los Tier 3, quienes son los encargados de los materiales y los componentes individuales como tornillos, arneses o partes plásticas. Un solo vehículo puede llegar a requerir más de 20 mil componentes distintos, cada uno con su propio proveedor y su propio tiempo de entrega.
Para lograr coordinar esa cantidad de proveedores se requieren procesos y formas de trabajo muy particulares. La industria automotriz opera bajo el sistema llamado ‘Justo a Tiempo’, en el que cada componente llega a la línea de ensamblaje justo en el momento exacto en el que se necesita. De esta forma se evita contar con inventarios grandes y así reducir los costos de almacenamiento.
Otro sistema en el proceso es el ‘Justo a Secuencia’, en el cual las piezas llegan en el orden preciso en que se van a montar, ya que cada vehículo se monta de forma individual según el pedido. En 2022 y 2023, cuando hubo una escasez global de semiconductores, se notó lo alto del costo de una falla en ese sistema. Incluso se llegaron a detener líneas de producción completas porque un componente dejó de llegar a tiempo.
México ocupa un lugar clave dentro de esta red tan compleja y precisa. La Industria Nacional de Autopartes reportó una producción de 78 mil 830 millones de dólares entre enero y agosto de 2025, con una participación de hasta un 43.37% como proveedor de autopartes para el mercado estadounidense. El fenómeno de nearshoring atrajo 2 mil 200 millones de dólares en inversión extranjera directa hacia el sector durante 2025, con una proyección de 2 mil 400 millones para 2026. Esta participación ocurre bajo las reglas de origen del T-MEC, que vinculan la producción mexicana con proveedores Tier 2 y Tier 3 en toda la región.
Cada pieza de esta red depende del que le sigue, desde el tornillo que produce un Tier 3 hasta el motor que integra un Tier 1. La posición de México convierte al país en una pieza cada vez más relevante para que esa cadena, tan extensa como frágil, siga funcionando sin interrupciones.


