El crecimiento del karting en México y las nuevas generaciones de pilotos
Si bien el talento existe por todo México, todavía las marcas y patrocinadores no se animan a invertir de manera sistemática en pilotos jóvenes.
México tiene una trayectoria documentada de pilotos profesionales que comenzaron su formación en el karting. Sergio ‘Checo’ Pérez se subió a un kart a los 6 años en su natal Guadalajara. Patricio ‘Pato’ O’Ward compitió en karts de 2005 a 2012 y acumuló campeonatos en México y Estados Unidos antes de iniciar su carrera internacional. Memo Rojas debutó en karting a los 12 años y dos años después se coronó campeón nacional. Noel León, una de las promesas activas, se formó en el karting en Monterrey antes de ganar el campeonato NACAM Fórmula 4 en 2020.
Esos casos son posibles porque en el país existe una red de campeonatos que le da una estructura profesional al proceso de formación. Fórmula Karts nació en 2014 a partir de la unión de dos campeonatos regionales, APEK en Guadalajara y Karting León, y celebró su primer año de operación en 2015 con 177 pilotos de distintas partes de México y del extranjero. Desde 2017 opera como campeonato nacional sancionado por la Federación Mexicana de Automovilismo, con fechas en diferentes sedes de la república y el objetivo explícito de ser un semillero de talento para el automovilismo mexicano.
Esa red también se ha extendido hacia edades más tempranas. Instalaciones como el Kartódromo San Luis, en San Luis Potosí, cuentan academias de karting para niños desde los cuatro años, con programas con niveles que van desde el aprendizaje básico hasta la competencia nacional. Hoy en día, más del 90% de los pilotos de Fórmula 1 comenzaron en el karting, lo que quiere decir que iniciar temprano tiene grandes ventajas y un impacto directo en la progresión hacia categorías superiores.
El reto que queda por resolver en el país es el financiamiento. Si bien el talento existe por todo México, todavía las marcas y patrocinadores no se animan a invertir de manera sistemática en pilotos jóvenes. Esto deja el desarrollo temprano del talento principalmente en manos de las familias y no todas cuentan con las posibilidades de hacerlo. Con mayor apoyo privado, la base que ya existe en México podría producir más pilotos con proyección internacional.


