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“El desarrollo no puede borrar la historia”: sociólogo advierte riesgo de gentrificación por proyecto ferroviario

Por Mánelick Cruz Blanco - 13/02/2026

-“La conectividad peatonal es clave para no romper la vida cotidiana” y “el problema no es el tren, sino dejar que el mercado decida el destino del territorio”, señala el especialista; plantea proteger a quienes ya habitan la zona para construir una ciudad incluyente

 “El desarrollo no puede borrar la historia”: sociólogo advierte riesgo de gentrificación por proyecto ferroviario

El proyecto ferroviario en Querétaro ha abierto una discusión que va más allá de la movilidad. Para el sociólogo consultado, el verdadero debate debe centrarse en el impacto social que podría detonar en las colonias aledañas a la antigua zona ferroviaria, donde existen comunidades con décadas de arraigo.

Desde su análisis, el riesgo no es la obra en sí, sino la forma en que se gestione el desarrollo urbano que la acompañe.

Impacto gentrificador: cuando el mercado redefine el barrio

El especialista fue claro al advertir que los grandes proyectos de infraestructura suelen activar procesos especulativos en el mercado inmobiliario.

“Cuando llega una obra de esta magnitud, el mercado inmobiliario se anticipa. Suben las rentas, cambia el tipo de comercio y, poco a poco, las familias de toda la vida ya no pueden sostenerse en el lugar”.

En ese sentido, insistió en que el desarrollo no es negativo por definición, pero sí puede convertirse en un factor de desplazamiento si no existen políticas públicas que regulen el suelo y garanticen vivienda accesible.

“El problema no es el tren; el problema es dejar que el mercado decida por completo el destino del territorio”.

Alertó que el fenómeno de gentrificación no ocurre de un día para otro, sino de manera gradual, modificando primero los precios, luego el comercio y finalmente la composición social.

La historia de quienes viven ahí

El sociólogo subrayó que la zona no es un espacio vacío listo para transformarse, sino un territorio con memoria histórica vinculada al ferrocarril y a generaciones de familias que han construido comunidad.

“Ahí hay historias familiares vinculadas al ferrocarril, hay herederos de trabajadores, hay vecinos que han construido comunidad por generaciones. No es un terreno baldío listo para ‘renovarse’; es un espacio vivo”.

Advirtió que en muchos discursos oficiales se habla de “rescatar” o “modernizar” áreas urbanas sin reconocer que ya están habitadas y que poseen identidad propia.

“Si no se reconoce la historia social del lugar, lo que se produce es desplazamiento silencioso: primero cambia el entorno, luego cambian los precios y finalmente cambian las personas”.

Cómo construir una ciudad incluyente

Para evitar estos efectos, el especialista planteó que el proyecto debe diseñarse con un enfoque integral que combine movilidad, justicia espacial y participación comunitaria.

Uno de los puntos centrales, afirmó, es garantizar infraestructura que no fracture colonias ni imponga barreras físicas.

“La conectividad peatonal es clave para no romper la vida cotidiana”.

Explicó que una mala planeación puede segmentar barrios, afectar el comercio local y debilitar redes vecinales que sostienen la cohesión social.

Finalmente, sostuvo que el reto no es frenar el desarrollo, sino orientarlo hacia un modelo de ciudad incluyente donde quienes han habitado históricamente la zona no sean desplazados por la presión inmobiliaria, sino integrados como parte fundamental del nuevo proyecto urbano.


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