Instituto Queretano de la Mujer planea nuevo refugio para víctimas de violencia extrema
El lugar sería un refugio de máxima seguridad para víctimas de trata o secuestro
El Instituto Queretano de la Mujer (IQM) se ha puesto como propósito elaborar un anteproyecto y conseguir un terreno para la construcción de un refugio más amplio que permita atender a todas las mujeres que sufren de violencia familiar extrema, considerando que las instalaciones actuales son insuficientes y lucen deterioradas, informó Lourdes Alcantara de la Torre, titular de dicha instancia estatal.
Entrevistada al término de la Cuarta Sesión Ordinaria del Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia contra las mujeres, precisó que por el momento no tienen ubicado algún terreno que cumpla con las condiciones que buscan para el nuevo refugio, considerando que la intención es que sea una sede con máxima seguridad, para también poder atender a mujeres victimas de trata, secuestro o delitos vinculados con la delincuencia organizada.
Alcantara de la Torre señaló que la idea es conseguir el predio donde podría quedar el inmueble, sentar las bases y características que deberá cumplir el refugio, con el objetivo de heredar a la siguiente administración estatal un proyecto listo para ejecutarse, considerando que los tiempos del actual gobierno son muy cortos como para alcanzar a terminar la construcción de las nuevas instalaciones.
“Para que se nos done un terreno y poder sentar las bases para la construcción de un nuevo refugio, un refugio moderno, que cubra las necesidades de las mujeres, que sea un refugio con alta seguridad para poder también abordar otros temas como trata, como delitos relacionados con la delincuencia organizada, que en este refugio no podemos tener mujeres que lleguen con este tipo de delitos, que aunque hemos tenido uno o dos casos en lo que va de la administración, no hemos podido albergar y hemos tenido que mandarlas a refugios de otros estados con alta seguridad”, añadió.
La directora detalló que el refugio por lo general se encuentra habitado por 50 a 70 personas cada mes, es decir, entre 15 y 17 familias -entre madres de familia e hijos- quienes reciben atención, orientación y capacitación tras haber sido víctimas de violencia familiar extrema, siendo que el tiempo máximo que tiene una mujer para permanecer en dicho inmueble es de tres meses, aunque por lo regular tardan menos en salir a continuar con su vida normal.
Considerando las cifras que se registraron en el refugio, estiman que en el 2014 asistieron a cerca de 200 mujeres que sufrían violencia extrema o tenían su vida en peligro, a ser asesoradas e impulsadas a seguir adelante pese a la mala experiencia que tuvieron con su pareja.

