Herederos del ferrocarril tendrán casa propia; 12 familias acuerdan su reubicación por el Tren México–Querétaro
Tras meses de incertidumbre y negociaciones con el Gobierno Federal, 12 familias de antiguos trabajadores ferroviarios que habitan junto al viejo patio de maniobras, donde se construirá la estación del Tren México–Querétaro, ya aceptaron una propuesta de vivienda. Lupita Ponce, una de las principales representantes de la comunidad, asegura que el mayor logro fue garantizar que nadie se quedara sin un lugar donde vivir.
Durante décadas, las vías del ferrocarril fueron el hogar de decenas de familias queretanas ligadas históricamente a Ferrocarriles Nacionales de México. Hijos, nietos y bisnietos de trabajadores ferroviarios crecieron junto al antiguo patio de maniobras, en el corazón de la capital, donde ahora se edificará la estación del Tren México–Querétaro.
El anuncio del proyecto ferroviario despertó incertidumbre entre quienes durante generaciones habitaron el derecho de vía. El temor principal era ser desalojados sin una alternativa de vivienda. Sin embargo, tras meses de diálogo con autoridades federales, estatales y municipales, ese panorama comenzó a cambiar.
Lupita Ponce, una de las vecinas que encabezó las gestiones de la comunidad, confirmó que ya fueron presentadas distintas propuestas de vivienda y que 12 familias aceptaron iniciar su proceso de reubicación.
“La buena noticia es que la presidenta Claudia ha dicho que no quiere dejar desprotegidas a las personas afectadas por el proyecto del Tren México–Querétaro. Ya fuimos a conocer dos propuestas de vivienda y todavía están por mostrarnos algunas más para que cada familia pueda decidir”, explicó.
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La representante señaló que el acuerdo alcanzado brinda certeza a quienes durante meses desconocían cuál sería su futuro y evita que las familias sean desplazadas sin una alternativa habitacional.
No obstante, reconoció que abandonar el lugar donde prácticamente toda su vida ha transcurrido representa un cambio profundamente emocional.
“Después de 50 años viviendo entre las vías, claro que es muy triste irse. Aquí crecí, aquí vivió mi familia y aquí sigue parte de nuestra historia. Pero también entendemos que hay cambios y agradecemos que no nos vayan a dejar sin un hogar”, comentó.
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Ponce explicó que adaptarse a una vivienda convencional implicará modificar un estilo de vida construido alrededor del ferrocarril y de los amplios espacios donde la comunidad ha convivido durante décadas.
“Va a ser un cambio muy drástico. Estamos acostumbrados a espacios muy grandes y ahora tendremos que adaptarnos, pero es una oportunidad que debemos aprovechar”, afirmó.
Durante todo el proceso, Lupita se convirtió en una de las principales interlocutoras entre las familias y las autoridades, coordinando reuniones, compartiendo información y buscando que la mayor cantidad posible de vecinos encontrara una solución. Reconoció que el proceso fue desgastante y que no todos decidieron aceptar las propuestas, pero sostuvo que su prioridad siempre fue que ninguna familia se quedara sin alternativas frente a la construcción de la nueva estación.
Además, aprovechó para agradecer el acompañamiento que, dijo, recibieron de distintos actores durante este proceso. Destacó el respaldo del presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías Olvera, de quien reconoció el apoyo brindado a través de su equipo; del senador Agustín Dorantes Lámbarri, por mantenerse cercano a las gestiones; y de Dulce Ventura y su esposo, quienes, recordó, acompañaron a la comunidad desde la pandemia y durante el año en que enfrentaron problemas por la falta de agua.
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“Gracias a Felifer por tu apoyo y al equipo que siempre estuvo al pie del cañón; al senador Agustín Dorantes, que también nos apoyó; y a Dulce Ventura, que desde la pandemia nunca nos dejó solos y estuvo pendiente de nosotros cuando más lo necesitamos”, expresó.
Con este acuerdo, la comunidad comienza a cerrar un capítulo que se remonta a varias generaciones de trabajadores del ferrocarril. Las familias dejarán atrás el antiguo patio de maniobras, pero conservarán una identidad que, aseguran, no depende del lugar donde viven, sino de una historia compartida que ha pasado de padres a hijos y que continuará más allá de las vías.


