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»Conclusiones de una jornada electoral histórica

Ganó AMLO, pero ¿cómo afecta esto la conformación política de Querétaro?



Por: Staff Códice Informativo
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Foto: AMLO en Plaza de Armas

Los resultados del proceso electoral 2018 aún no son oficiales, pero ya nos permiten sacar algunas conclusiones. Incluso el mano a mano entre Luis Bernardo Nava y Adolfo Ríos, con una ínfima ventaja de .9 por ciento a favor del panista y que aún no puede considerarse definitiva, tiene mucha tela para cortar al momento del análisis.

Comencemos por lo obvio. Andrés Manuel López Obrador arrasó en todo el país. En esta ocasión, las encuestas no se equivocaron. Incluso los más optimistas dudaban que al final, la diferencia fuera tan grande. Pero lo fue. Se estima que incluso supere el 50 por ciento de votación, lo que sería histórico.

Y ese huracán llegó a Querétaro. López Obrador también arrasó aquí. La diferencia es de alrededor de 7 puntos sobre Ricardo Anaya. El dato es relevante no solo porque Querétaro es un bastión panista a nivel nacional, sino porque Ricardo Anaya es queretano. Y ni siquiera en su estado fue competitivo. Para ahondar en la debacle, Anaya no ganó ni en su casilla, la 465.

Los primeros visos de la nueva presencia competitiva de Morena en Querétaro se ven en dos elecciones principalmente: la del Senado de la República y la de la Presidencia Municipal. Lo primero que habría que decir es que ambas las ganó el PAN, y en primer término esto sería un motivo de júbilo. Pero hay que ver más allá de lo evidente. En la primera, la dupla Kuri-Murguía se llevará el triunfo con cierta comodidad, pero con una ventaja mucho menor de la esperada. Se anticipaba una ventaja de al menos dos cifras, pero no se estuvo cerca de ello. En la segunda, la distancia entre Nava y Ríos es de apenas unos miles de votos. Al final, es muy probable que gane el PAN, pero nadie se esperaba que estuviera tan cerrado, y menos después de que la UAQ predijo una ventaja de 10 por ciento en su encuesta.

Además, también se pierden tres distritos locales y dos distritos federales. Es relevante considerar que los candidatos de Morena ganadores en esos distritos son preponderantemente desconocidos dentro del círculo rojo queretano.

Por lo demás, el PAN tuvo una jornada prácticamente redonda. Ganó incluso donde se complicó, mantuvo la mayoría de los municipios, recuperó El Marqués, y en los distritos locales, se queda con 10 de 15.

Y si esto fuera poco, terminó de pulverizar al PRI, que pierde su pequeño bastión en El Marqués, pierde su curul en el Senado y se queda sin diputados locales ni federales de mayoría. Su presencia se circunscribe a algunos municipios pequeños en la zona serrana y no mucho más. Con prácticamente todas sus figuras quemadas, la desaparición de Calzada a nivel nacional, sus luchas internas y la desbandada hacia Morena, podríamos decir que el PAN queretano logró matar al alguna vez gigante. No queda mucho en pie en ese partido.

Pero estos resultados no deben ser campanas al vuelo para el panismo queretano, y para el gobierno del estado. La sensación es la de una victoria pírrica, similar a la de Pepe Calzada en la intermedia de 2012. ¿Por qué? Porque así como el PRI desaparece del escenario político, Morena irrumpe con fuerza incluso a nivel local. Su presencia es modesta pero importante, con perfiles políticos considerables, y quienes ahora contarán con la anuencia de un gobierno federal afín. A partir de ahora, Morena en Querétaro tiene las herramientas para desarrollar un proyecto político local competitivo para 2021.

Si el objetivo de un partido es trascender su proyecto político con un nuevo gobierno que recoja los frutos del anterior, el PAN en Querétaro tiene retos muy importantes a los que enfrentarse en los próximos tres años. Primero que nada, cumplir con los queretanos, gobernar de manera correcta y entregar resultados palpables. Posteriormente, hacer más y mejor política.

Aún se está a tiempo. Habrá que reconocer las buenas decisiones y potenciarlas, pero sobre todo, tendrá que identificar los errores y corregirlos. El PAN ganó hace apenas tres años la capital de Querétaro con más del 18 por ciento de diferencia, con una votación mayor a los 172 mil votos. En esta ocasión, la votación es apenas mayor a los 140 mil votos, con una diferencia de menos del 1 por ciento, menos de 4 mil votos, cuando hace tres años la diferencia fue de 62 mil votos.

¿A dónde se fueron esos 60 mil votos? ¿Por qué se fueron? ¿Se fueron solo por la presencia de Andrés Manuel López Obrador? ¿Todo es culpa de Marcos Aguilar?

Responder estas preguntas, y responderlas bien, podría significar la diferencia entre ganar y perder en 2021. Porque a partir de este 2 de julio comenzó el proceso de sucesión que en el PAN lidera Mauricio Kuri y en Morena Gilberto Herrera. No tenga duda, el próximo gobernador será uno de esos perfiles.