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»¿Es posible crecer de manera infinita en un mundo finito?

Este lunes, Arturo Herrera anunció que desde Hacienda se preparan algunas medidas anticíclicas para enfrentar un posible escenario de recesión



Por: Staff Códice Informativo
Arturo Herrera

Foto: EFE

Ante los evidentes signos de una recesión a nivel mundial en puerta, en México ya se empiezan a mover los engranajes para evitar que la economía del país colapse; o al menos así lo aseguró Arturo Herrera, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el lunes 7 de octubre, cuando funcionario anunció que la dependencia a su cargo ya alista algunos estímulos fiscales como parte de una política contracíclica que podría permitir al país salir lo mejor librado posible.

Las políticas contracíclicas no son más que la intervención del Estado para evitar el ciclo “natural” de la economía: Expansión, Boom, Recesión y Depresión. Es así que, ante la menor inversión privada, la inversión pública, la disminución de impuestos o el aumento de salarios son opciones para enfrentar la caída económica.

Herrera plantea la posibilidad de que, con algunas acciones emprendidas desde la administración federal, se pueda detener, retrasar o paliar un proceso inherente a la economía como lo es la recesión.

Este tipo de medidas no es novedoso, pues la intervención del Estado, desde la perspectiva keynesiana, es necesaria a fin de que la economía se reactive y permita que vuelva a existir el crecimiento económico.

El ejemplo por antonomasia es, sin duda, la Gran Depresión, que comenzó a nivel mundial en 1929 y se prolongó por casi una década en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial; este hecho histórico es un ejemplo de lo que puede suceder, y lo que se puede hacer, en caso de que la caída económica continúe su curso.

La pérdida de empleos, del poder adquisitivo y de la calidad de vida fueron los estragos más palpables que se vivieron en los países afectados por esta crisis económica. Estados Unidos, uno de los países más representativos de este periodo por ser un referente del capitalismo a nivel mundial, también se vio ampliamente afectado; pese a esto, el poder político tardó en reaccionar pues fue hasta la llegada de Franklin D. Roosevelt a la presidencia cuando se implementaron diversas medidas en las que la intervención del Estado fue clave para comenzar la recuperación: a esto se le denominó como el “New Deal”.

No pocos han señalado que la Segunda Guerra Mundial también jugó un papel clave para volver a activar la economía, e incluso, los más aventurados, aseguran que habría intereses particulares que habrían intervenido para que se diera este conflicto armado.

Después de la Gran Depresión se han vuelto a presentar distintas crisis económicas, con impactos más moderados, relativamente, pero que han tenido consecuencias palpables, tanto en territorio mexicano como en el mundo. En México, con el consabido “error de diciembre” a la salida de Carlos Salinas de Gortari, que desató una de las crisis económicas más importantes de los últimos años en el país; y en el mundo, con la crisis económica del 2008 que, en España, por ejemplo, causó que miles de ciudadanos perdieran sus viviendas.

Las crisis económicas, vistas así, son escenarios que, eventualmente, habrán de presentarse como parte del ciclo económico, es así que muchos se han cuestionado si es posible el crecimiento infinito en un mundo finito: la respuesta, aunque obvia, pone sobre la mesa la posibilidad de replantearse un sistema económico que, de manera histórica, ha puesto énfasis en el superávit económico.