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Especialista y consultor en asuntos internacionales, Presidente de la Cámara de Negocios Kazajstán-México y Delegado de KFA en el país. Con experiencia de vida en 21 países de América, Europa, África, Asia y Oceanía, lugares en que ha mantenido los más altos contactos. Ha sido también colaborador de publicaciones en Forbes, NYT y Foreign Affairs.

»Venezuela, 6 de diciembre de 1998

Que México no cometa el error 20 años después…



Por: Eduardo Magaña

El presidente fue electo por una abrumadora mayoría. Su margen de 16 puntos de victoria, junto con el impresionante 64% participación sugiere un fuerte mandato para el cambio. Los analistas coinciden en que el apoyo popular será crucial para el presidente mientras se esfuerza por mantener sus promesas de campaña.

Entre las más importantes promesas está la de convocar una asamblea constituyente para revisar la constitución, y así establecer nuevos esfuerzos para luchar contra la corrupción y la pobreza. La elección del presidente marca la culminación de una década de cambio político y reforma electoral.

Además de la votación presidencial, se llevaron a cabo elecciones por cada puesto legislativo en el país, incluido el Senado, la Cámara de Diputados, y las legislaturas estatales, así como varias gubernaturas. Este es el primer presidente en cuarenta años sin vínculos directos con los dos partidos políticos tradicionales del país.

Los analistas coinciden en que el candidato ganador logró inspirar a participar a un gran número ciudadanos desencantados con el proceso democrático. Con razón o no, muchos temían la victoria del presidente electo y votaron en gran número por su adversario más fuerte.

“Juro ante Dios, ante la patria y ante mi pueblo, y sobre esta constitución moribunda – que completaré esta transformación democrática y daré a la república una nueva constitución apropiada para una nueva era”. No es la primera vez que el presidente electo desafía el orden establecido, pero en esta ocasión las élites gobernantes se mantuvieron al margen y observaron, y en algunos casos, vitorearon. El presidente saliente, que había llegado a personificar a los desacreditados de la clase política del país, mirando impasible.

El segundo lugar en las elecciones presidenciales fue para quien se posicionó efectivamente como el candidato con la mejor oportunidad de derrotar al puntero. Al final, sin embargo, muchos ciudadanos llegaron a verlo como en deuda con el establishment político ampliamente menospreciado.

Al final, sufrió la misma suerte de quien finalizó en un lejano tercer lugar, su apoyo había caído a un solo dígito. Los analistas estuvieron de acuerdo que su mayor error fue su decisión de aceptar la nominación presidencial por el partido de gobierno.

Los primeros indicios apuntan a que las políticas del presidente serán más moderadas que aquello prometido por el candidato. Como candidato, emitió promesas socialistas y populistas incluidos gastos más generosos del gobierno y restricciones nacionalistas sobre el capital extranjero. Sugirió que nacionalizaría nuevas instalaciones petroleras extranjeras y suspendería obras de envergadura internacional. Ya en el poder, prometió respetar todos los acuerdos existentes y contratos bajo los cuales el sector petrolero ha sido abierto a la inversión internacional.

La población fue fácilmente encandilada por la promesa de volver a la fácil prosperidad de la década de 1970, cuando el país disfrutó de un auge petrolero sin precedentes. Las instituciones políticas básicas no están en riesgo, coinciden los analistas.

20 años después… sin palabras, esto es Venezuela.

Agradezco al International Republican Institute, la información fue publicada el 12 de febrero de 1999 en un reporte de observadores electorales de la elección presidencial, legislativa y de gobernadores de Venezuela en diciembre de 1998. Hechos reales, cualquier parecido con México, es real y documentado, no es ficción. Los nombres propios fueron omitidos para comparación y reflexión del lector.