×

Busquedas Populares



Busca por fecha


×

Opinión



Secciones




Un nuevo semestre y el desafío de acompañar a la Generación Z

Por Expertos TEC - 03/03/2026

Las ideas expresadas en las columnas, así como en otros artículos de opinión, no necesariamente corresponden a la línea editorial de Códice Informativo, y solo son responsabilidad del autor.

El arranque de un nuevo semestre universitario reabre el diálogo entre docentes y la Generación Z, jóvenes marcados por la conectividad y la inmediatez digital. Más que una brecha generacional, el reto es comprender sus dinámicas y asumir la enseñanza como un aprendizaje mutuo

 Un nuevo semestre y el desafío de acompañar a la Generación Z

El inicio de un nuevo semestre universitario siempre representa una oportunidad renovada. Para quienes ejercen la docencia, este momento no solo marca el comienzo de cursos y proyectos académicos, sino también el encuentro con estudiantes de distintas generaciones, trayectorias e intereses. Entre los mayores estímulos de la labor docente se encuentra precisamente esa posibilidad de contribuir —aunque sea de manera modesta— a la formación de nuevas generaciones.

En los últimos años, una de las presencias más significativas en las aulas ha sido la Generación Z, integrada por jóvenes nacidos aproximadamente entre mediados de los años noventa y principios de la década de 2010. Se trata de la primera generación verdaderamente nativa digital: han crecido en un entorno de conectividad constante, redes sociales, inmediatez informativa y una integración casi orgánica de dispositivos móviles en su vida cotidiana. Esta realidad configura no solo sus hábitos de comunicación, sino también sus formas de aprender, relacionarse y comprender el mundo.

Desde la perspectiva de generaciones anteriores, esta relación permanente con teléfonos inteligentes, aplicaciones y plataformas digitales puede resultar desconcertante. La aparente dependencia tecnológica contrasta con experiencias formativas en contextos donde estos recursos simplemente no existían. Sin embargo, más que interpretarse como una brecha insalvable, esta diferencia puede asumirse como una invitación a comprender nuevas dinámicas culturales y cognitivas.

La práctica docente exige, en este sentido, apertura y paciencia. Enseñar no consiste únicamente en transmitir contenidos, sino en abrir puertas hacia temas desconocidos e introducir a los estudiantes en ideas que pueden acompañarlos a lo largo de su vida. La experiencia educativa es, en esencia, un proceso de descubrimiento compartido.

Al mismo tiempo, el aula no es un espacio unidireccional. Así como el profesorado acompaña la formación de la nueva generación, también aprende de ella. Conocer sus aspiraciones, inquietudes, temores y expectativas frente a un mundo cambiante enriquece la labor académica y amplía la comprensión de la realidad contemporánea. La educación, entendida como un proceso continuo, implica reconocer que el aprendizaje ocurre en ambas direcciones.

Participar en la orientación de la Generación Z —con sus retos, fortalezas y particularidades— representa una responsabilidad y, al mismo tiempo, un privilegio. Contribuir, aunque sea en pequeña medida, a su desarrollo profesional y humano constituye una de las mayores satisfacciones de la vida universitaria.

Robert O. Harmsen, Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro.
[email protected]

Expertos TEC


Otras notas



De nuestra red editorial