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El Mundial y el Urbanismo de Escaparate

Por Expertos TEC - 12/06/2026

Las ideas expresadas en las columnas, así como en otros artículos de opinión, no necesariamente corresponden a la línea editorial de Códice Informativo, y solo son responsabilidad del autor.

Cuando uno observa cómo las ciudades tratan —o maltratan— a las personas que las habitan, lo que ocurre hoy en México con el Mundial 2026 […]

 El Mundial y el Urbanismo de Escaparate

Cuando uno observa cómo las ciudades tratan —o maltratan— a las personas que las habitan, lo que ocurre hoy en México con el Mundial 2026 no resulta extraño. Las tres sedes mexicanas han utilizado el urbanismo de escaparate, ese que interviene principalmente para la mirada de la cámara de televisión, no para el paso del peatón. Todos los espacios en dónde habrá algún tipo de festejo y los partidos mismos del Mundial se ven como artefactos diseñados para el automóvil, rodeados de asfalto, sin vida a escala humana antes ni después del partido.

El contraste con las sedes de Estados Unidos y Canadá no es sencillo, pero sí revelador. Ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Vancouver presentan sus propios problemas históricos de desigualdad y desplazamiento, y ninguna es un modelo perfecto. Sin embargo, varias de estas sedes cuentan con algo que los estadios periféricos mexicanos carecen casi por completo: conectividad peatonal y de transporte público preexistente.

El MetLife Stadium de Nueva Jersey es una excepción, igualmente periférico y dependiente del auto, pero estadios como el SoFi en Los Ángeles, el BC Place en Vancouver o el AT&T en Dallas operan dentro de tramas urbanas con opciones reales de movilidad. Lo que importa no es el estadio en sí, sino lo que ocurre en los 400 metros a su alrededor cuando no hay partido: comercios, aceras vivas, transporte. Esa es la diferencia que hay que medir, puesto que una ciudad se juzga por su vitalidad cotidiana.

Debemos cuidar que estos patrones como la inversión acelerada, de bajo impacto real, sin consulta ciudadana, concentrada en corredores turísticos, no se normalicen como modelo de modernización urbana. La investigación de la UNAM y la Universitat de les Illes Balears que documenta la desconfianza de los propios habitantes hacia el legado del evento confirma que el ciudadano lo intuye antes de que el planificador lo admita.

México ha demostrado que puede ser anfitrión extraordinario sin condiciones extraordinarias. Lo que el 86 enseñó, y el 2026 parece haber olvidado, es que una ciudad no necesita reinventarse para recibir al mundo; necesita ser ella misma, con dignidad, con sus barrios vivos y su gente en la calle, disfrutando de lo que debería ser una fiesta para todos y todas.

Viviana Barquero, Directora de División de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected] X: @vivibarquero

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