De la Antigüedad a la Modernidad: La Vuelta a la Economía Circular

La realidad es que la economía circular es un concepto que hemos practicado desde tiempos antiguos, la nueva ley en México busca un cambio estructural hacia un modelo de producción sostenible, un concepto que ya practicábamos como sociedad y que hemos olvidado
Un concepto muy popular y relevante este año es la economía circular, especialmente con la nueva ley sobre el tema en México. Aunque podríamos pensar que es algo nuevo, una moda, una iniciativa pasajera, la realidad es que la economía circular es un concepto que hemos practicado desde tiempos antiguos.
Desde las primeras civilizaciones, las personas solían aprovechar los recursos naturales de manera racional. Compartían los alimentos que cosechaban y cazaban, generando el mínimo residuo y aprovechando al máximo lo que obtenían de la naturaleza. Por ejemplo, cuando cazaban, obtenían alimentos, pieles y huesos de los animales para producir herramientas o armas.
Posteriormente, aparecieron los oficios, donde la ropa, el calzado, los muebles y los aparatos solían enviarse a reparación antes de pensar en comprar nuevamente. ¿Quién recuerda la última vez que fue al zapatero o zurció un botón? Pues ahí también se practicaba la economía circular.
Hoy en día, la producción y el consumo masivo han cambiado estas prácticas, llevándonos al modelo económico actual de “usar y tirar”. Esto ha generado un aumento en la generación de residuos y una extracción desmedida de recursos para satisfacer las demandas de la sociedad actual. Se estima que solo en Europa, la adopción de un modelo de economía circular podría generar un ahorro neto de 600 mil millones de euros anuales y reducir las emisiones de carbono en un 48% para el año 2030. Lo más alarmante es que, en muchos casos, los objetos, productos e incluso alimentos que desechamos se encuentran en perfectas condiciones. La vasta variedad de precios en el mercado hace que cualquier persona pueda adquirir casi cualquier producto, fomentando un descarte masivo de residuos cuya responsabilidad recae en todos nosotros, no solo en un grupo social específico o las industrias.
La economía circular no es más que una estrategia que busca mantener los productos, sus materiales y componentes dentro de la economía el mayor tiempo posible, generando la menor cantidad de residuos. Este concepto es, en realidad, una evolución de las prácticas tradicionales adaptadas a la actualidad. Distintas sociedades en el mundo ya han adoptado la economía circular en su vida cotidiana a través de actividades como donar o vender ropa de segunda mano, separar residuos en diferentes contenedores, alquilar o pagar por el uso de bienes (como equipos electrónicos o vehículos) en lugar de comprarlos, y fomentar productos diseñados para ser reparados, desmontados y reciclados desde su concepción, prolongando su vida útil.
La nueva ley en México busca un cambio estructural hacia un modelo de producción sostenible, abandonando el modelo lineal para reducir residuos y valorizar materiales. Este es un concepto que ya practicábamos como sociedad y que hemos olvidado. ¿Por qué no volver a esas viejas costumbres donde todo servía, funcionaba y podía pasar de generación en generación? Debemos recordar y aprender del pasado para construir un futuro más sostenible. Empecemos hoy mismo a incorporar prácticas de economía circular en nuestras vidas: dona, repara, recicla y reutiliza. Cada pequeño paso cuenta para asegurar un planeta mejor para nosotros y las futuras generaciones.
Dra. Monserrat Ramírez-Melgarejo, profesora investigadora del Departamento de Tecnologías Sostenibles y Civil del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. Especialidad en el tratamiento de aguas residuales, emisiones contaminantes, economía circular y análisis de ciclo de vida.
X: @Monserrat_Rm


