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»C.C.P. diputado Mario Delgado Carrillo, líder del grupo parlamentario de Morena

Vaya debate que ha generado el contenido del Plan Nacional de Desarrollo: Las metas y los postulados han levantado más de una ceja entre los expertos, principalmente en materia de seguridad y crecimiento económico



Por: Arturo Maximiliano García
Mario Delgado

Foto: Especial

Vaya debate que ha generado el contenido del Plan Nacional de Desarrollo. Las metas y los postulados han levantado más de una ceja entre los expertos, principalmente en materia de seguridad y crecimiento económico.

Efectivamente no se recuerda ningún PND que haya sido pesimista con respecto al crecimiento de país, tanto en lo social como en lo económico. ¿Qué podría ser diferente en esta ocasión?

México creció el 2 por ciento promedio en el sexenio de Enrique Peña Nieto, sin que se lograra un año por lo menos donde hubiera un repunte en este indicador económico. El consuelo durante todo el sexenio era que sí crecíamos aunque fuera poco, esto en comparación con el desempeño de otras economías emergente e incluso algunas desarrolladas que estaban cerca de cero en relación al incremento del PIB.

El sexenio de Felipe Calderón tampoco fue uno de gran desempeño en este rubro, pero al menos tuvo un factor externo que lo condicionó y en parte lo condenó, la crisis de 2008, que marcó el segundo tramo de la administración de panista.

Tanto Peña Nieto como Felipe Calderón apostaron a que habría crecimiento económico, planteándolo cada uno de diferente manera. En el caso de Calderón, este promovió en su campaña que sería el presidente del empleo, para lo cual necesitaba inversión, consumo, gasto de gobierno y un balance favorable de exportaciones.

En el caso de Peña Nieto puso todos los huevos en la canasta de las reformas estructurales que deberían potencializar el crecimiento económico y superar el 4 por ciento anual, cosa que nunca sucedió, ni con la reforma energética ni con la de telecomunicaciones.

Muchos de los funcionarios de la Secretaría de Hacienda fueron los mismos en estas dos administraciones, incluso algunos venían de la de Fox y los menos sobrevivían a la de Zedillo. De sólida formación académica, algo parecía fallar en la estrategia de estos funcionarios cuando se implementaban las políticas fiscales, los ingresos y el gasto, lo que nos lleva a un factor común como determinante del fracaso de ese crecimiento esperado: la corrupción.

En la conferencia mañanera, el titular del Ejecutivo reiteró que las metas económicas eran posibles y de nuevo apuntó a que la columna vertebral era el combate a la corrupción, que los frenos a ese crecimiento de un país rico en recursos y en capital humano es el desfalco que ha sufrido nuestro país por décadas.

El PND reitera el compromiso con la disciplina fiscal, la inclusión a la banca de más mexicanos así como la atracción de inversión y el fortalecimiento del mercado interno como elemento de consumo que detone el gasto y con ello el circulo virtuoso de cualquier economía.

Al final las metas trazadas por el PND reiteran que México sólo puede crecer en un esquema de honestidad de los funcionarios y de los empresarios, lo cual no parece descabellado cuando muchas decisiones de gobierno han apuntado, por décadas, a beneficiar a quienes se encuentran en el poder y los socios coyunturales o habituales de ellos, sin voltear al resto de la población.

Eso es lo que pudiera ser diferente en este sexenio, un compromiso no negociable en contra de la corrupción y a favor de la austeridad. Así, la meta, aunque compleja, puede ser alcanzable.