Arquitectura: El escenario para futuros preferibles

La arquitectura es una disciplina que va mucho más allá de diseñar y construir edificios; es el motor que transforma realidades y define nuestra forma […]
La arquitectura es una disciplina que va mucho más allá de diseñar y construir edificios; es el motor que transforma realidades y define nuestra forma de habitar el mundo. Sin embargo, al hablar de futuro y tecnología, solemos imaginar pantallas y dispositivos electrónicos, olvidando que la arquitectura es, precisamente, el escenario físico donde esa vida digital ocurre.
Desde el Tecnológico de Monterrey, en el marco del 80 aniversario de nuestro programa de Arquitectura, queremos poner sobre la mesa la idea de construir “futuros preferibles”. No se trata de esperar a ver qué sucede, sino de incidir hoy para proyectar ciudades más justas, nobles y llenas de oportunidades para todos.
El porvenir de nuestras ciudades en regiones como Querétaro (con su acelerado crecimiento) dependerá de cómo integremos nuevas herramientas para mejorar la calidad de vida. Estamos convencidos de que el discurso arquitectónico debe evolucionar hacia una visión regenerativa: ya no basta con no dañar el medio ambiente; el objetivo debe ser que cada proyecto mejore su entorno, fomente la biodiversidad y sane el ecosistema.
Para lograrlo, nos apoyamos en la neurociencia aplicada, que nos permite entender cómo reacciona nuestro cerebro al espacio para priorizar el bienestar emocional. Asimismo, investigamos el desarrollo de biomateriales —materiales orgánicos que “respiren” y aprovechen desechos— para concebir construcciones circulares y fáciles de reutilizar. Todo esto potenciado por realidades extendidas (virtuales y mixtas), que nos permiten experimentar y perfeccionar el espacio antes de colocar el primer ladrillo.
Pero el reto no es solo técnico, es profundamente ético. Buscamos una educación guiada hacia la justicia social, donde la arquitectura sea un motor de equidad que promueva la salud y la integración de comunidades diversas, desde las infancias hasta la tercera edad.
Si bien esto ya es una realidad en nuestras aulas, nuestra meta final es formar estudiantes con una mirada justa, capaces de intervenir los territorios para dejarlos mejor de como los encontraron. En estos 80 años, reafirmamos que nuestra mayor tecnología no es la herramienta técnica, sino la capacidad de formar voces innovadoras que transformen el espacio con un sentido profundamente humano.
Daniel Savedra Olivo, director de departamento regional de Arquitectura, Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.


