País que devora mujeres


Por Staff Códice Informativo el 23/04/2022
 País que devora mujeres

Foto: Archivo

El caso de Debanhi Escobar es un recordatorio de que en este país, la violencia feminicida y misógina no solo no termina nunca, sino que a veces persigue a las víctimas incluso hasta la tumba ¡Ya basta!

Hace poco menos de un mes, una niña de seis años que iba a la papelería, en un condominio cerrado, vio por última vez a sus padres. Cuando no regresó, comenzó una terrible pesquisa que culminó días después con un hallazgo escabroso: el cuerpo de la pequeña oculto en el mismo fraccionamiento donde vivía.

La cosa es que el lugar donde apareció el cadáver ya había sido revisado tanto por brigadistas civiles como por agentes policíacos sin que se viera el menor rastro de la menor. Esto llevó a amplios sectores de la población a especular que el cuerpo fue con toda probabilidad colocado ahí por la persona que se la llevó y después terminó con su vida. Hoy, hay una persona detenida por este caso, pero por desgracia, la máquina de matar mujeres en que se ha convertido México parece no parar nunca.

Apenas en días pasados ocurrió algo muy similar al caso de Victoria Guadalupe, la niña a la que asesinaron en el fraccionamiento Paseos de El Marqués. La diferencia, es que en este caso la víctima tenía 18 años de edad y su desaparición y muerte ocurrieron a 800 kilómetros del caso de Victoria, en la Zona Metropolitana de Monterrey.

Como sucedió con la niña marquesina, el cuerpo de Debanhi Escobar apareció en una cisterna donde supuestamente ya se había hecho una indagación. Además, las autoridades de Nuevo León intentaron dar ‘carpetazo’ a la situación de Debanhi insinuando, contra lo que sostienen los familiares de la víctima, que la muerte pudo ser accidental.

El caso de la Fiscalía de Nuevo León es en este sentido tan débil, que incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llamó a hacer un nuevo peritaje, pues al parecer hay evidencia de que la joven fue agredida sexualmente.

Lo que resulta verdaderamente lamentable, es que ni autoridades ni medios de comunicación parezcan entender que los feminicidios y secuestros de mujeres son emergencias nacionales que precisan atención y no oportunidades de ganar rating o posicionar una imagen política, mucho menos de ganar o asegurar candidaturas, lo cuál, pareciera ser, es lo único que hay en este momento en la cabeza del gobernador de Nuevo León Samuel García.

Sin embargo, el problema no es solo del gobierno de Nuevo León, es un flagelo que sacude a todos los órdenes de gobierno, desde el Federal, que ha minimizado sistemáticamente las luchas feministas y las manifestaciones contra los femicidios, hasta las diversas fiscalías locales, que en casos como estos parecen hacer todo lo posible para ‘taparle el ojo al macho’ y pretender que los femicidios, secuestros y levantones de mujeres, así como todas las consecuencias nefastas de un sistema misógino y podrido, son en realidad ‘accidentes’, ‘cosas que suceden’, llegando a veces al punto de revictimizar a quienes padecen estas situaciones.

Ni en la tumba dejan en paz a las mujeres víctimas de femicidio. Por todos lados, surgen especulaciones que las responsabilizan y estigmatizan por lo que les pasa ¿Qué qué hacían solas? ¿Qué porqué estaban borrachas? Que esas no son horas para andar en la noche, etcétera, etcétera, infinitamente etcétera. En el caso de Debanhi, la opinión pública, azuzada por algunos medios de comunicación, hizo un verdadero gólgota con las amigas, a las que prácticamente se les responsabilizó por lo que le sucedió a Debanhi.

A las mujeres en México, no solo las matan, no solo las violan y no solo las desaparecen, también las culpan por todo eso. Poco podemos de las autoridades en ese sentido, si como sociedad seguimos aferrándonos a paradigmas misóginos en los que las mujeres solo tienen valor en tanto así lo considere un hombre. La incompetencia de las autoridades para resolver estos casos solo terminará cuando todos los hombres mexicanos entiendan que una mujer sola no es botín de guerra y que una niña que va a la papelería tendría, forzosamente, que regresar intacta a su casa. Mientras tanto, seguirá siendo necesario manifestarse y ‘romperlo todo’, como han venido haciendo las feministas desde hace años.

Exigir, exigir y exigir sin que te den una respuesta, cansa…

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