Migración, la tragedia que no acaba nunca


Por Staff Códice Informativo el 27/12/2021
 Migración, la tragedia que no acaba nunca

Foto: @pcivilchiapas

Es un hecho irrefutable que México ha pasado de ser un país de emigración a uno de inmigración. Sin embargo, este hecho trae consigo varios cambios en la forma en que los ciudadanos entienden el fenómeno migratorio

Es 10 de diciembre de 2021 y las autoridades de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, atienden un accidente en el que un tráiler volcó sobre una autopista. La cosa se complica cuando se descubre que en la caja viajaban al menos 100 inmigrantes, en su mayoría, centroamericanos, aunque también con otras nacionalidades. Por desgracia, un total de 55 de estos migrantes, entre lo que había menores de edad, fallecieron. Desde la masacre de San Fernando, Tamaulipas, ocurrida hace 11 años y en la que perdieron la vida 72 personas que intentaban cruzar a Estados Unidos, no se producía una tragedia tan letal en el marco de la migración a través del territorio mexicano.

Sin embargo, no es la primera vez en que una caja de tráiler se relaciona con el terrible destino de los migrantes que cruzan por nuestro país. En reiteradas ocasiones, se ha sabido de coyotes que abandonan a sus clientes en cajas a mitad de los desiertos de Sonora y Arizona. Varias decenas de personas perdieron la vida de esta manera durante la década pasada. Hablamos de familias enteras que murieron de sed y de hambre en búsqueda de una vida mejor.

El accidente de Chiapas ocurrió además en medio de una de las mayores crisis migratorias que ha registrado nuestro país en las últimas décadas. Mientras los migrantes del tráiler agonizaban en algún hospital público de Chiapas, centenares de personas peleaban contra agentes de la Guardia Nacional en autopistas de Puebla y del Estado de México con el propósito de continuar su camino hacia el norte en medio de las caravanas que han organizado para migrar de manera más segura.

La respuesta del gobierno federal en este sentido ha sido muy ambigua. En la frontera sur, a los migrantes se les promete que tendrán albergues y recibirán autobuses que los llevan desde Tapachula a estados como Puebla y Veracruz. Sin embargo, una vez ahí, comienzan las confrontaciones con fuerzas de seguridad y se despliegan operativos que, evidentemente, buscan mantener el papel de México como muro contención para las migraciones en América del Norte.

La brutalidad y el trato que reciben los migrantes por parte de las autoridades mexicanas han provocado que a los mexicanos se nos perciba desde Centroamérica como una especie de gringos de juguete. Aquí, son muchas las voces que abogan por un trato más humano para quienes atraviesan el país, pero también las que comienzan a mirar a los migrantes como el votante de Donald Trump promedio veía a los connacionales en Estados Unidos.

Quienes velan por los derechos de quienes están en condiciones de migración, argumentan a menudo que nuestro trato hacia los extranjeros debería ser menos áspero, considerando que también somos país de migrantes. Sin embargo, el hecho es que la migración desde México hacia el extranjero va a la baja. De acuerdo con datos del Inegi, 2020 fue uno de los años con menor número de emigrantes en el país y varios estudios académicos señalan que durante la década pasada, México inició la transición de ser un país que expulsa a uno que recibe migrantes, principalmente de Centroamérica, aunque también de países caribeños -como es el caso de Haití- e incluso África, el sureste asiático y el este de Europa.

Es verdad que muchos de estos inmigrantes solo ven al país como una ruta de paso para llegar a los Estados Unidos. También es cierto que la realidad de la migración en México cruza con otros factores como el tráfico de personas o la búsqueda de refugio político. La búsqueda de una vida mejor ya no pasa solo por el factor económico y eso solo complica más las cosas.

Aún quedan tres años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el reto que tiene ahora es construir una política migratoria consistente y humanitaria, sin enviar señales confusas y garantizando el bienestar de quienes migran sin dejar de ver por ello por quienes vivimos en México. Sin embargo, hay que tener también cuidado con caer en juegos de suma cero. Más migrantes aquí no significa necesariamente menos oportunidades de trabajo o más inseguridad, está en todos como sociedad entender que la migración puede enriquecernos y hasta mejorar nuestra imagen ante otros pueblos que viven opresión.

Quien no crea esto, solo tiene que mirar las reacciones de felicidad y las ovaciones para nuestro país que lanzan los migrantes en cuanto los suben a un autobús o les dan algún refugio o comida. No hay mejor fecha que la navidad para recordarnos que nuestro paso por este mundo nos debe motivar a compartir y acoger a quienes ya no tienen hogar.

Nuestra red editorial


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