Espionaje con Pegasus, una herida vergonzosa en la historia nacional


Por Staff Códice Informativo el 21/07/2021
 Espionaje con Pegasus, una herida vergonzosa en la historia nacional

Foto: Archivo

El espionaje realizado con este software durante la década pasada contra comunicadores y activistas concluyó de forma trágica, pues algunas de sus víctimas terminaron en la tumba. Es una historia que no debería repetirse

El periodista guerrerense, Cecilio Pineda, fue asesinado el 2 de marzo de 2017. Ahora se sabe, tras la investigación publicada este fin de semana por Forbidden Stories, Amnistía Internacional y medios internacionales, que días antes de su muerte, su nombre se incluyó en la lista de la empresa NSO Group, encargada de vender el software Pegasus. Era la segunda vez que aparecía como objetivo de espionaje de este software adquirido por el ex presidente de México, Enrique Peña Nieto, por al menos 32 millones de dólares.

Aunque no se sabe si el espionaje del que fue víctima el periodista que cubría en la región Tierra Caliente, Guerrero, se relaciona directamente con su muerte, sí es otro indicador del clima de violencia y vulnerabilidad al que los defensores de derechos humanos, críticos al poder en turno y periodistas han vivido durante las últimas décadas en México.

Pegasus y la empresa israelí que lo vende, NSO Group, salieron a la luz pública en el país en 2017, meses más tarde del asesinato de Cecilio Pineda, cuando una investigación periodística del The New York Times, así como un informe de Artículo 19, R3D y Social Tic, develó que existía un programa informático de espionaje adquirido por el gobierno mexicano para espiar a actores políticos que fungían un papel importante de contrapeso político, entre los que se encontraban los periodistas Carmen Aristegui, Rafael Cabrera, Sebastián Barragán, Salvador Camarena y Daniel Lizárraga, quienes han realizado investigaciones sobre casos de corrupción; Mario Patrón, Stephanie Brower y Santiago Aguirre, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, abogados que investigaban la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Destacados defensores de derechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción de México han sido afectados por un avanzado programa de espionaje adquirido por el gobierno mexicano que, en teoría, solo debe ser utilizado para investigar a criminales y terroristas.“, decía la investigación del NYT.

En 2021, Pegasus y 21 países en el mundo, vuelven a ser foco internacional, ya que la investigación de Forbidden Stories, Amnistía Internacional y medios internacionales, profundiza en lo que en 2017 se documentó respecto a este sistema de espionaje contratado por gobiernos de estados.

Se detalla que 50 mil números telefónicos fueron identificados como objetivos potenciales desde 2016 por los clientes de NSO, aunque no todos han sido infectados. Entre los estados que usaron el programa de NSO Group según las revelaciones, se encuentran México, Hungría, Marruecos, la India, Arabia Saudí, Ruanda y Azerbaiyán. En el país, no solo fue objetivo el grupo de periodistas, activistas y defensores de derechos humanos que en 2017 detalló el NYT y las organizaciones sociales, sino se presume que fueron 15 mil objetivos potenciales, muchos más que en cualquier otro país.

Las dependencias del gobierno de Enrique Peña Nieto que usaron este sistema, que permite espiar teléfonos móviles con todo su contenido, como llamadas, mensajes, contactos, fotografía, fue la entonces Procuraduría General de la República, ahora Fiscalía General de la República (FGR), el extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y la Secretaría de la Defensa Nacional.

No solo se violó los derechos humanos de los actores políticos, sino de sus familias y círculos cercanos. Un ejemplo de esto, es del espionaje al actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, ya que su esposa, sus hijos y hasta sus doctores, fueron víctimas de Pegasus; en total, unas 50 personas de su círculo cercano.

Esta acción realizada por gobiernos de otros países, demuestra múltiples violaciones a derechos humanos fundamentales. En el contexto nacional, la privacidad es un derecho humano reconocido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Si bien las invasiones a la privacidad por parte de la autoridad no se encuentran absolutamente prohibidas, sí existen límites estrictos a este tipo de actividades de vigilancia. El poder altamente invasivo de la vigilancia y la dificultad de detectar abusos, como consecuencia de la secrecía con que se lleva a cabo por el Estado, exige el diseño y aplicación de diversas medidas de control y contrapesos institucionales que impidan el ejercicio abusivo de la vigilancia gubernamental.”, consideró el informe “Gobierno Espía: vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos en México“.

Aunado a esto, ante el contexto de violencia y los atentados contra la libertad se expresión, el acceso a la información y las muertes a periodistas y defensores de derechos humanos, este tipo de herramientas utilizadas desde el poder del Estado, facilita el agravio en contra de los actores políticos que juegan un papel importante en la construcción de sociedades libres y democráticas.

Para Artículo 19, la R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales, y Social Tics, no puede considerarse que las normas que contemplan la “intervención de comunicaciones privadas” constituyen base legal suficiente para la utilización de herramientas tan poderosas e invasivas como los ataques con malware de espionaje. Por lo tanto, la utilización de estas herramientas, sin una norma legal que las regule específicamente debe considerarse violatoria de los derechos humanos.

La Oficina para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, así como el Comité para la Protección de Periodistas, lamentaron la utilización de Pegasus para espiar a periodistas y defensores de derechos humanos, e hicieron un llamado urgente a los países para reglamentar la adquisición de este tipo de tecnologías. Refirieron que esto genera una intimidación hacia las voces disidentes de los poderes en turno.

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