¿Reforma contra el outsourcing amenazaría la estabilidad económica?


Por Staff Códice Informativo el 20/07/2021
 ¿Reforma contra el outsourcing amenazaría la estabilidad económica?

Foto: Archivo

Muchos órganos empresariales y organizaciones académicas consideran que la reforma no solo podría traer problemas a la economía, sino que además podría resultar contraproducente en términos de recaudación fiscal

La reforma laboral, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene como principal objetivo eliminar la figura fiscal del outsourcing o subcontratación y permitir únicamente la contratación de servicios especializados, mismos que deberán ser aprobados por la Secretaría del Trabajo.

Sin embargo, dicha disposición podría acarrear más desventajas que ventajas, de acuerdo con lo señalado por las confederaciones y gremios empresariales, sobre todo tomando en cuenta la grave crisis económica que se enfrenta como resultado de la pandemia.

El 20 de abril de 2021 se aprobó el decreto por el cual se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo (LFT), así como de la Ley del Seguro Social (IMSS), de la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), del Código Fiscal de la Federación (CFF), de la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR) y de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

En términos generales las modificaciones tienen como objeto prohibir la subcontratación de personal, así como incorporar reglas a la legislación actual con las que se permita a las personas morales y físicas contratar únicamente servicios especializados o de ejecución de obras especializadas, siempre que no formen parte del objeto social ni de la actividad económica preponderante de quien contrata; dichas obligaciones entrarán en vigor el 1 de agosto del presente año.

La disposición supone un conjunto complejo de cambios para los empresarios y el tiempo es uno de los principales peros que se dan a esta reforma. Incorporar a una plantilla de empleados supone un gran esfuerzo, burocrático y económico que muchas empresas en el contexto actual no se pueden dar.

Organizaciones empresariales estiman que más de 5 millones de personas contratadas bajo el esquema laboral de outsourcing en México, perderán sus empleos, lo que obligara a miles de personas transitar a la informalidad, restando población contribuyente.

Estudios de El Colegio de México señalaron que los sectores que hacen uso intensivo de la subcontratación reducen la informalidad de 33 a 22 por ciento, situación que resulta irónica si se contempla que una de las motivaciones para impulsar la iniciativa era apelar a una mayor recaudación fiscal, ya que se argumentó que de las 900 empresas que ofrecían outsourcing en el país, solo 40 pagaban impuestos.

Instituciones como la World Employment Confederation, International Organisation of Employer, la American Society Of México, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) y el Colegio de Contadores Públicos de México, advirtieron que la eliminación del outsourcing dejará afectaciones a la economía mexicana, que trata de dejar atrás la mayor contracción económica desde 1929 en medio de una crisis sanitaria mundial.

Entre tanto, esta medida también perjudicará a la inversión extranjera, empresas de Europa, Asia y Estados Unidos cancelarán inversiones, empleos y trasladarán sus plantas productivas a otros países donde los sistemas laborales sean más flexibles y la economía sea más competitiva; de manera general restará competitividad a Norteamérica como región económica.

Finalmente, no podemos olvidar el contexto en el que está sumergido el país, en medio de una pandemia, con una tercera ola de COVID-19 en puerta y una nueva cepa altamente contagiosa, México no se puede dar el lujo de perder empleos y alejar empresas de inversión extranjera.

En definitiva el modelo de outsourcing tiene muchas áreas de oportunidad y es obligación de gobierno velar por la seguridad de los trabajadores y el bienestar fiscal del país. Sin embargo, es posible que su estrategia no haya sido la indicada. En estos momentos el esquema de subcontratación podría ser una especie de herramienta para hacer frente a la crisis económica, al mantener empleo formal y proteger a los empleados con seguridad social.

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