Rappi, DiDi y Uber Eats, los ganadores de la pandemia


Por Staff Códice Informativo el 01/04/2021
 Rappi, DiDi y Uber Eats, los ganadores de la pandemia

Foto: Archivo

El encierro provocado por la pandemia de COVID-19 permitió a las empresas que entregan comida a domicilio crecer como no lo habían hecho nunca antes. Sin embargo, este crecimiento no es parejo, pues también tiene que ver con la creciente precarización de quienes se asumen como colaboradores de las mismas

La pandemia por COVID-19 llegó el año pasado de manera mundial y el encierro nos cayó encima; las actividades que considerábamos básicas como ir al mercado o hacer de comer tuvieron que redimensionarse porque el encierro fue algo inminente para quienes, hay que admitirlo, contaban con un privilegio de clase que les permitió trabajar desde casa y no salir más que para lo esencial.

La clase trabajadora obrera nunca se permitió detenerse a hacer home office; incluso, la pérdida de empleos obligó a buscar nuevas formas de obtener el sustento diario, pues al menos en 2020, 647 mil 710 empleos se perdieron, de los cuales 560 mil 473 eran formales y 87 mil 237 eran eventuales, esto según las últimas cifras publicadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las aplicaciones enfocadas a las entregas de comida, como Rappi, Didi y UberEats fueron las empresas ganadoras durante la pandemia sanitaria. Su dinámica fue sencilla pues ante el alto desempleo generado por la pandemia, los repartidores de las apps de ‘delivery’ se incrementaron, algo proporcional a la demanda que requirió este tiempo por quienes podían darse el lujo de pedir comida hasta la puerta de su casa.

De acuerdo a datos proporcionados a la revista Forbes por el director general de Rappi en el país, Alejandro Solís, en 2020 esta app tuvo un aumento en el número de repartidores registrados durante la pandemia, ya que en un inicio del año era 30 mil y hasta enero de este año ya alcanzaban los 50 mil.

Aunado a esto, según Fintonic, plataforma de finanzas personales, de marzo a mayo, Rappi y Uber Eats fueron las aplicaciones que más incrementaron su demanda de entrega de comida en México debido al confinamiento por la pandemia del COVID-19.

En marzo, al inicio de la crisis sanitaria en el país, el consumo en restaurante a través de Rappi subió 10.98 por ciento, mientras que Uber Eats fue de 6.24 por ciento; para mayo, el consumo a través de Rappi ya se había truplicado, mientras que Uber Eats subió 14.80 por ciento, y DiDi Food aumentó 4.46 por ciento, informó Fintonic.

Para algunos, este tipo de aplicaciones de delivery pueden generar nuevas oportunidades económicas para quien decide emplearse en ellas, pero sería absurdo pensar que bajo este modelo de negocio pueda hablarse de derechos laborales para los trabajadores o salarios justos, pues ni siquiera existe una relación laboral bajo el supuesto de que no son empleados sino sólo socios.

El último año, las protestas en todo el país por parte de los repartidores se han hecho cada vez más presentes; su movimiento: #NiUnRepartidorMenos que nos recuerdan que no solo están desprotegidos por la incertidumbre laboral, sino que las dinámicas diarias de las ciudades los termina matando entre el tráfico de los autos o siendo asaltos por las calles en las que manejan para entregar sus pedidos.

Esto no solo ocurre en nuestro país, en diciembre del 2020, la periodista Vania Pigeonutt documentó la historia de Victorio Hilario Guzmán, quien vivía en Estados Unidos y había migrado hace 17 años desde la montaña de Guerrero; en septiembre de 2020 fue atropellado en su bicicleta antes de llegar a su entrega de DoorDash– el gigante de repartición de alimentos de Estados Unidos. Hilario llegó a DoorDash porque se quedó sin empleo a inicios de año.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo quienes se emplean en estas plataformas son principalmente personas que se han quedado fuera del mercado laboral como adultos mayores, estudiantes, migrantes o madres solteras; por ello, consideró urgente garantizar la protección social y el acceso a ciertos derechos laborales.

Las plataformas de entrega de comida van a seguir ganando no solo mientras la demanda exista, sino mientras no se creen regulaciones al respecto y el libre mercado no condicione su funcionamiento. Los gobiernos deberían salvaguardar los derechos laborales de todos los trabajadores, aunque no estén inmersos bajo el empleo formal. La precarización laboral existe y es fundamental que se creen políticas públicas encaminadas a la certeza laboral.

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