Conflicto de gaseros con AMLO, ¿podría resquebrajar el mantra “abrazos, no balazos”?


Por Staff Códice Informativo el 12/10/2021
 Conflicto de gaseros con AMLO, ¿podría resquebrajar el mantra “abrazos, no balazos”?

Foto: Especial

Y es que cuando se dio el primer paro de gaseros, apenas en agosto pasado, López Obrador amagó con denuncias al gremio gasero por no cumplir con la obligación de “prestar el servicio de un insumo fundamental para la gente”.

‘Mal comienza la semana para el que ahorcan en lunes’, y así empezó la semana entre el gremio gasero nacional y la administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador, en un nuevo capítulo del desencuentro por los precios máximos del Gas L.P. y el inicio de operaciones de la empresa estatal Gas Bienestar.

Este lunes gaseros de la Ciudad de México, el Estado de México, así como de otras entidades, anunciaron un paro de actividades a fin de que sean escuchadas sus inconformidades, las cuales se resumen a que hasta el momento no han podido recuperar los márgenes de utilidades que obtenían por la venta de este combustible antes de que el gobierno federal comenzara a regularizar el mercado.

Por el momento, el problema se encuentra focalizado en el Valle de México, pero permanece latente la posibilidad de que se extienda a la mayoría de las entidades, lo cual supondría un problema para la población, pues este combustible “se emplea para la industria, el transporte y la agricultura, pero sobre todo para la realización de labores cotidianas como la preparación de alimentos, calentar agua, entre otros usos”, de acuerdo con datos de la Cofece.

Aunado a esto, México es el séptimo país a nivel mundial que más consume este tipo de combustible, lo que da una idea de lo vital que resulta para la población. En caso de que se prolongue el paro, y se haga presente en más entidades, podríamos ver escenarios que no son del todo desconocidos por lo mexicanos en los últimos años.

El recuerdo más significativo de los estragos por la escasez de un combustible los tenemos en la lucha contra el huachicoleo que emprendió la administración federal y que provocó compras de pánico y filas interminables de vehículos en gasolineras, que tenían la encomienda de llenar su tanque a tope, aunque realmente no tuvieran la certeza de que lo necesitarían.

A nivel local también hemos experimentado en los últimos días la escasez de agua, un recurso al que nos hemos acostumbrado a tener solo a un giro de llave, pero que los recientes cortes provocados por el desfogue de la presa Zimapán nos mostraron lo frágil que es mantener la vida urbana cuando el abasto de estos elementos se ve truncado.

Es por ello que será poco factible que un paro se extienda por mucho tiempo. Y es que cuando se dio el primer paro de gaseros, apenas en agosto pasado, López Obrador amagó con denuncias al gremio gasero por no cumplir con la obligación de “prestar el servicio de un insumo fundamental para la gente”.

De darse esto último, sería la primera vez que el gobierno federal actúa con mano más o menos dura contra un movimiento que contraviene las políticas de la Cuarta Transformación, pues ni el movimiento feminista, ni la CNTE, ni FRENAA con su plantón, pudieron arrancarle al mandatario la amenaza de “denuncias”.

Acaso se podría resquebrajar el mantra “abrazos, no balazos”, que ha tratado de simbolizar la convicción amloísta de no perseguir a las fuerzas disidentes de su gobierno como se acostumbraba en sexenios anteriores: esa política que encumbraba el “mátalos en caliente”, frase mítica que, se atribuye, Porfirio Díaz ordenó contra un levantamiento lerdista que buscaba derrocarlo; frase que representaría de manera idónea, en los años venideros, la forma en que el poder político acostumbró a tratar cualquier postura disidente…

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