2020: el año en que la cerveza tuvo que parar… pero el refresco no


Por Staff Códice Informativo el 06/05/2020
 2020: el año en que la cerveza tuvo que parar… pero el refresco no

Foto: Especial

Mientras que los estantes de cerveza lucen vacíos, las pepsis y cocas abundan en en los súpermercados; ¿por qué las autoridades han aplicado un doble rasero en la producción de bebidas?

Resulta paradójico, por decir lo menos, que durante la pandemia por COVID-19 en México, la producción de cerveza haya sido suspendida, por ser considerada una actividad no esencial, mientras que las refresqueras continúan operando sin ninguna restricción en el país.

Ambas industrias son pilares de la economía nacional y sus productos forman parte de la canasta básica del mexicano, entonces, ¿por qué aplicar un doble rasero a ese sector de la economía?

Esta pregunta se vuelve más urgente a pocos días de que en el país se terminen las reservas de cerveza y que, en Querétaro, al menos en distintos establecimientos, ya no hay rastros del producto.

Lo incomprensible de la medida resulta más evidente cuando se mira bajo la luz de los datos estadísticos de la industria cervecera en el país, que en los últimos años ha aumentado su producción e ingresos de manera constante, lo que se ha traducido en una gran cantidad de empleos.

En 2018 se produjeron 120 millones de hectolitros de cerveza, lo que significó un aumento del 9% respecto al año previo. De esta producción, una tercera parte está destinada a la exportación, es decir, 40 millones de hectolitros.

En promedio, el crecimiento anual de la industria en los últimos 10 años ha sido de 7% y, en términos monetarios, el desempeño ha sido igual o superior, pues en 2018 el sector cervecero tuvo un superávit de 4 mil 288 millones de dólares, con una tasa anual media de crecimiento de 9.9% en este indicador.

Estos números, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), han permitido que el país se vuelva el primer exportador y el 4° productor de cerveza a nivel mundial; sin duda, es altamente probable que estos números no se mantengan una vez que pase la pandemia.

Pero los efectos adversos no solo se limitan a los consumidores, en juego están 900 mil empleos directos e indirectos de la industria cervecera, así como 2 millones de empleos vinculados a la bebida, sobre todo en el sector restaurantero, de recreación y esparcimiento.

Es así que, ante estos números, resulta incomprensible que el refresco sea considerado esencial, y la cerveza no. Sobre todo, tomando en consideración que México es uno de los países con más casos de diabetes en el mundo, y que este padecimiento se encuentra entre las principales causas de muerte en el país.

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