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Carissa Véliz alerta que el uso indiscriminado de la IA puede llevar a la mediocridad

Por Mánelick Cruz Blanco - 07/09/2026

Durante la presentación de su libro Profecía en el Hay Festival Querétaro, la filósofa Carissa Véliz advirtió sobre los riesgos de depender de la inteligencia artificial, desde la pérdida de pensamiento crítico hasta una sociedad que privilegie la eficiencia sobre la excelencia.

 Carissa Véliz alerta que el uso indiscriminado de la IA puede llevar a la mediocridad

La inteligencia artificial puede facilitar tareas y ampliar capacidades, pero su uso indiscriminado también puede llevar a una pérdida de habilidades, pensamiento crítico y creatividad, además de favorecer resultados cada vez más mediocres, advirtió la filósofa Carissa Véliz durante su participación en el Hay Festival Querétaro 2026, donde presentó su libro Profecía.

La académica de Oxford explicó que uno de los riesgos que más le preocupan es que los algoritmos tiendan a privilegiar aquello que se encuentra dentro de la normalidad, dejando de lado aquello que resulta extraordinario o diferente.

“Me preocupa que estamos escogiendo la eficiencia al precio de la excelencia, que estamos siendo cada vez mediocres”, señaló.

Véliz comparó este fenómeno con una fotocopia que se reproduce una y otra vez: si los sistemas de inteligencia artificial son entrenados con contenidos generados previamente por otros sistemas, existe el riesgo de que el resultado pierda progresivamente calidad y originalidad.

“Es un poco como una fotocopia de una fotocopia de una fotocopia”, sostuvo.

A esto se suma, dijo, la posibilidad de que las nuevas generaciones pierdan habilidades fundamentales al crecer dependiendo de herramientas capaces de resolver cada vez más tareas. Para la filósofa, el problema no es únicamente tecnológico, sino social, pues una sociedad necesita personas capaces de pensar, cuestionar y resolver problemas incluso cuando una herramienta digital no está disponible.

“Entonces estamos educando a una nueva generación que no tiene las habilidades fundamentales para llevar la sociedad”, advirtió.

Durante la presentación de Profecía, Véliz también cuestionó la manera en que se habla de la inteligencia artificial. Consideró que presentarla como una especie de autoridad infalible puede provocar que las personas depositen en ella una confianza que no corresponde.

En particular, alertó sobre el uso de sistemas predictivos para tomar decisiones que afectan directamente a las personas, como la obtención de créditos, el acceso a una vivienda o incluso procesos relacionados con el sistema penitenciario.

Para la académica, una predicción no debe confundirse con un hecho.

“Una de mis grandes preocupaciones que también discuto en el libro es que las predicciones por definición nunca pueden ser un hecho. En el mejor de los casos pueden ser una hipótesis a confirmar”, explicó.

Por ello, consideró fundamental que las personas y las instituciones mantengan la capacidad de cuestionar los resultados de los algoritmos y conocer los criterios mediante los cuales se toman decisiones que pueden modificar sus vidas.

Véliz también llamó a no entender su postura como una oposición absoluta a la inteligencia artificial. Por el contrario, consideró que estas herramientas pueden ser útiles cuando se utilizan para tareas concretas y cuando las personas mantienen el control sobre el proceso.

Como ejemplo, mencionó el uso de inteligencia artificial en la investigación científica para analizar grandes cantidades de información y detectar posibles alternativas, que posteriormente deben ser comprobadas mediante métodos tradicionales.

La clave, sostuvo, está en conservar la capacidad de decidir cuándo una herramienta es conveniente y cuándo no.

“La inteligencia artificial sirve en el mejor de los casos para tareas muy concretas. Y cuando tú todavía tienes el control”, afirmó.

En ese sentido, el mensaje de Véliz no es dejar de utilizar la inteligencia artificial, sino aprender a convivir con ella de manera crítica y ética: aprovechar sus capacidades sin delegarle por completo decisiones, conocimientos o habilidades que las personas y las instituciones deben seguir siendo capaces de ejercer por sí mismas.

Para la filósofa, se trata de encontrar un equilibrio entre aprovechar la tecnología y conservar aquello que permite a la sociedad pensar, crear, cuestionar y aspirar a la excelencia.


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