¿Qué tanto aguanta una tostada?

El auge de los centros de datos también pone en discusión sus efectos ambientales y sociales en diversas comunidades, donde el consumo de recursos y la transformación del territorio podrían poner en riesgo actividades agrícolas, tradiciones gastronómicas y formas de vida locales.
No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama. Aunque no lo parezca, Querétaro tiene gastronomía. Uno ve en redes sociales los memes, y entender que muchos desconozcan lo que esta tierra tiene por ofrecer. En Palo Alto, por ejemplo, una comunidad de El Marqués, la milpa produce elote criollo – coloradito de matices rojos, blancos, y amarillos – que se transforma en una tostada típica del pueblo; Consistente, crujiente, y resistente a todas las presiones que los guisos supongan sobre de ella. Sin embargo, la mayor presión se presenta como una industria, y esta joya gastronómica podría desaparecer si seguimos al paso que vamos con la idea de progreso que estamos construyendo.
Querétaro concentra el 79% de la capacidad instalada de los centros de datos de todo el país. Una industria de vanguardia que promete progreso a costa de sus propios recursos. Según datos del Observatorio Latinoamericano de Centro de Datos, en promedio, cada centro es capaz de consumir el equivalente a 10 albercas olímpicas al año, y en solo 4 meses producir la misma emisión de CO2 que 2000 coches en un año.
¿Y cómo se conecta esto con las tostadas? En Palo Alto, escondida detrás de las matas de elote, se vislumbra un centro de datos de reciente creación. Ruidoso, disonante a la imagen del paisaje, y prometedor para la industria 4.0 del estado. Los miembros de la comunidad se encuentran preocupados de este gigante de acero. Algunos de ellos reportan contaminación en sus parcelas, luz brillante incluso en las noches más oscuras, y ruido sin cesar por su simple presencia. Estos elementos no solo afectan la capacidad de producción de sus milpas, sino la calidad de vida de la naturaleza, y de sus habitantes. Así como este, más de 19 centros de datos se encuentran instalados en un corredor conocido como Data Center Valley o Valle de los Centros de datos constituido por los municipios de Colón, El Marqués, Ezequiel Montes, y Huimilpan.
Hoy en día se está apelando tanto a cambios en la normativa estatal, como al uso de tratados internacionales que ayuden a proteger los derechos de las personas en el territorio como lo hace el Acuerdo de Escazú. Este es el primer tratado de América Latina y el Caribe que garantiza tres derechos fundamentales: el acceso a la información ambiental, la participación pública en materia de toma de decisiones y el acceso a la justicia en asuntos ambientales. En él, las comunidades están viendo una herramienta que desde el derecho internacional les propone su defensa ante algo que parece inevitable; Un posible estallido de conflicto de intereses que los ponga en riesgo.
Es precisamente en las Relaciones Internacionales donde se encuentran los elementos que nos aportan protección de nuestra identidad, y de los Derechos Humanos. Curiosamente, México es una de las cinco regiones con gastronomías reconocidas por la UNESCO. Al mismo tiempo, los territorios se están convirtiendo en la arena de lucha que definirán el futuro a partir del presente. Por eso algo tan pequeño como una tostada puede perderse si se descarta aquello que nos construye como pueblo. De ahí que no se pueda amar lo que no se conozca, ni defender lo que no se ama.
Mtro. Jesús Abraham Maya Pedraza, Director de Entrada de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.


