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Simone Weil y Simone Veil

Por Rubén Moreira Valdez - 24/06/2026

Las ideas expresadas en las columnas, así como en otros artículos de opinión, no necesariamente corresponden a la línea editorial de Códice Informativo, y solo son responsabilidad del autor.

Simone Weil y Simone Veil encarnan dos trayectorias intelectuales y políticas distintas, sin embargo, ambas atravesadas por una ética marcada por la experiencia del sufrimiento, una sensibilidad por la dignidad humana y la consideración de los límites del poder.

 Simone Weil y Simone Veil

“Cuando las autoridades temporales y materiales han colocado a una categoría de seres humanos fuera de aquellos cuya vida tiene un precio, ya no hay nada más natural para el hombre que matar“. Así escribió Simone Weil a Georges Bernanos.

Weil murió a los 34 años en un hospital de Ashford, Inglaterra. Dotada de una inteligencia excepcional y de una profunda sensibilidad hacia el sufrimiento humano, trabajó en fábricas para comprender la condición obrera y se solidarizó con los republicanos españoles frente al avance del fascismo. Albert Camus la describió como “el único gran espíritu de nuestro tiempo“. Estudió en la Escuela Normal Superior y en la Universidad de París, donde fue admirada por Simone de Beauvoir. Fue filósofa, sindicalista, maestra y combatiente. Se dice que poco antes de morir recibió el bautismo católico.

Simone Veil falleció en 2017 a los 89 años. Nacida en una familia judía francesa, fue deportada a Birkenau en 1944. Vivió el horror de los campos de exterminio y la tragedia del Holocausto; de su familia, únicamente sobrevivieron ella y dos hermanas. Al regresar a Francia estudió Derecho y Ciencias Políticas, y desarrolló una brillante carrera pública. Defendió los derechos de las mujeres, fue ministra de Salud, presidenta del Parlamento Europeo y una de las figuras más respetadas de la vida francesa. En sus funerales, el presidente Emmanuel Macron pronunció un emotivo discurso en su honor.

Hoy, cuando en distintas regiones del mundo vuelven a escucharse los tambores de guerra y las grandes potencias disputan territorios, los pretextos abundan y las justificaciones se multiplican. Un día sí y otro también se lanzan misiles, se realizan ejecuciones extrajudiciales y el derecho internacional queda relegado. Para los intereses de unas cuantas naciones, la vida de millones de personas no cuenta. En ese contexto, las palabras de Weil conservan una vigencia inquietante.

La escritora y sobreviviente de Birkenau, Ginette Kolinka, recordó en diversas ocasiones la admiración que sentía por Simone Veil. Narró cómo, aun después de alcanzar los más altos cargos públicos, conservó una extraordinaria sencillez. Conducía un pequeño auto, tomaba café en un mercado y a sus hijos los cuidaba un joven recién salido de la cárcel. Su autoridad moral no provenía del poder, sino de la experiencia del sufrimiento y de su compromiso con la dignidad humana.

Simone Weil escribió sobre la Guerra Civil Española: “Salí de España a mi pesar y con la intención de volver; al final no lo hice porque no quise. He dejado de sentir la necesidad interior de participar en una guerra que ya no era, como me pareció al principio, una guerra de campesinos hambrientos contra terratenientes, sino una guerra entre Rusia, Alemania e Italia“.

Hay quienes toman sus decisiones guiados por la coyuntura y la conveniencia personal. Otros las toman pensando en la historia, en la justicia y en la dignidad de las personas. Simone Weil y Simone Veil pertenecen a esta última categoría.

Rubén Moreira Valdez

Diputado federal por el PRI desde el 2018, es un político de Coahuila, que ha desempeñado distintos cargos en los tres órdenes de gobierno. Fue gobernador de su estado, y actualmente es Secretario General del CEN del PRI nacional y coordinador de su bancada en la Cámara de Diputados. Cuenta con un posgrado en Política y Gestión Educativa en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México y una maestría en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma del Noreste, así como un posgrado en la Universidad del Valle de Atemajac; el Centro de Estudios Carbonell; el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey; la Universidad Iberoamericana y la Universidad de Salamanca


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