8M: No basta una campaña

Durante marzo por todas partes se ven marcas de color morado en un supuesto apoyo a la lucha por la igualdad. Estos esfuerzos de marketing […]
Durante marzo por todas partes se ven marcas de color morado en un supuesto apoyo a la lucha por la igualdad. Estos esfuerzos de marketing les sirven a las empresas para solidarizarse por algunos días con la lucha que las mujeres mantenemos desde hace varios siglos, eso sí, terminado el mes toda la estrategia comunicativa vuelve a hacer lo de antes.
Es insuficiente mostrar apoyo desde un anaquel. Las compañías que realmente buscan hacer un cambio y acortar la brecha deben hacer algo desde su interior: generar políticas corporativas que favorezcan la igualdad y le den a las mujeres verdaderas oportunidades de ponerse al frente.
En México, la brecha de género laboral persiste con mujeres enfrentando menor participación en el empleo formal, salarios más bajos y escasa representación en liderazgo. A continuación, expongo algunos datos que destacan estas desigualdades.
Brecha salarial
Las mujeres en México ganan entre un 14% y un 18% menos que los hombres por trabajos del mismo valor, según datos de la ENOE 2025 del INEGI y la OCDE. El IMCO estima esta diferencia en un 15%. A lo largo de una vida laboral de 40 años, esto puede sumar hasta 1.6 millones de pesos, considerando un salario inicial de $18,500 pesos mensuales. En los puestos de liderazgo, la brecha salarial es aún más alta, alcanzando el 21.3%, lo que representa la mayor diferencia en toda Latinoamérica según BBVA Research.
Participación laboral
En México, solo 4 de cada 10 mujeres tienen un empleo formal. La tasa de participación laboral femenina es del 45.7%, en comparación con el 75.1% de los hombres, lo que muestra una diferencia de casi 30 puntos porcentuales, de acuerdo con la ENOE 2025 del INEGI. Además, más de la mitad de las mujeres ocupadas (55.9%) trabajan en la informalidad, y casi la mitad (46.7%) recibe hasta un salario mínimo, en comparación con el 34% de los hombres.
El sector laboral en México debe implementar acciones puntuales como establecer cuotas obligatorias de mujeres en posiciones de liderazgo y consejos de administración, conforme a estándares OCDE, para elevar su representación actual. Además, las empresas deben auditar y transparentar salarios por igual trabajo, eliminando la brecha del 14-18% mediante políticas de compensación equitativa y bonos por desempeño sin sesgos de género.
Finalmente, promover programas de capacitación y mentorías exclusivas para mujeres en habilidades digitales y gerenciales, junto con horarios flexibles y licencias parentales compartidas, esto impulsaría su participación y reduciría la informalidad. No basta una campaña de un mes, se necesitan esfuerzos de largo aliento.
Mariana Trejo Bermejo, profesora del departamento de Medios y Cultura Digital, Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro.


