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Cuemanche: la mente detrás de los pósters del Mundial de México

Por Francisco Segura Amaro - 03/03/2026

Mario Cortés, mejor conocido como Cuemanche, es el ilustrador detrás de los
pósters oficiales de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey para la Copa del Mundo de
la FIFA 2026

 Cuemanche: la mente detrás de los pósters del Mundial de México

Cuando a Cuemanche lo invitaron a participar en la convocatoria para diseñar los pósters de las sedes mexicanas del Mundial 2026, entendió que no era un encargo cualquiera. La invitación llegó tras haber colaborado previamente en proyectos vinculados al entorno mundialista de Monterrey, y aunque no sabía cuántos participantes competirían, sí tenía claro que era una oportunidad única.

“Fue una convocatoria por invitación… me hicieron la invitación de participar”, recuerda.

A partir de ahí comenzó un proceso que duró alrededor de tres meses entre planeación, ajustes y espera.

Más que pensar en figuras o estrellas del futbol, su enfoque fue otro. “La intención era hablar de la afición… de lo que siente la gente”, explica. Quería que cada póster transmitiera algo más que un balón: una atmósfera. Por eso construyó un código visual que le permitiera abordar cada ciudad desde su esencia.

Desde Ciudad de México —su ciudad— pensó en cómo se vive el futbol alrededor: qué se come, cómo se transporta la gente, qué paisajes acompañan la experiencia. Ese mismo esquema lo trasladó a Guadalajara y Monterrey.

“La idea fue abordar cada una de las ciudades desde un código… un código visual que hablara de lo que rodea al futbol”.

El resultado fue una explosión de color y elementos culturales: arquitectura, gastronomía, música y dinamismo. Una fiesta gráfica más que una postal estática.

La espera y la noticia

Tras entregar su propuesta, llegó el silencio. Cuemanche describe ese periodo como una montaña rusa.

“Uno confía en la idea que trae, pero también sabes que hacer un producto de esta naturaleza requiere mucha entrega”.

Cuando apareció su nombre entre los finalistas, sintió que algo podía pasar. Luego vinieron ajustes, cambios, revisiones. “Yo decía: bueno, pero ¿por qué tanto cambio? ¿Vamos o no vamos?”, recuerda entre risas. Hoy reconoce que esos detalles eran señal de que el proyecto avanzaba.

El momento en que le confirmaron que era el elegido fue difícil de dimensionar.

“Fue muy emocionante… siento que es de esas cosas que no dimensionas todo lo que conlleva”.

Con el tiempo, al ver los pósters publicados de manera paulatina y observar la reacción del público, entendió la magnitud: su obra ya formaba parte de la historia gráfica del futbol en México.

El álbum Panini y el balón Trionda

Uno de los momentos que más simbolizan para Cuemanche es saber que sus pósters serán convertidos en estampas del álbum Panini. De niño los coleccionaba; hoy forma parte de ellos.

“Me emociona muchísimo… pasar por una tienda y verlos ahí exhibidos”, cuenta.

Durante meses, los vio únicamente en su computadora; ahora circulan impresos, pegados en álbumes que recorrerán casas y generaciones.

Sobre la identidad visual general del Mundial, incluyendo el balón Trionda —que integra símbolos de México, Estados Unidos y Canadá—, reconoce el reto de sintetizar tres naciones en un solo ícono.

“De pronto te preguntas: ¿cómo voy a poner aquí tres países en un balón? Y ahí tienes al Trionda”. Considera que esa síntesis es una labor de diseño interesante y compleja.

Mirar a los otros

Cuemanche también tuvo oportunidad de ver otros pósters mundialistas de distintas sedes. Entre los que más le impactaron menciona el de Boston, con su langosta gigante.

“De primera fue como: ¿Qué tiene que ver con el futbol? Pero al entender el contexto, le da la vuelta al concepto y termina hablando de la ciudad”.

Esa capacidad de conectar la identidad local con un evento global es, para él, uno de los mayores logros de esta edición.

Hoy, cuando piensa en cómo se verán sus pósters dentro de 30 años, imagina que serán un retrato de este momento cultural. Una interpretación honesta de lo que México proyectaba al mundo en 2026.

Y aunque reconoce que aún no dimensiona por completo lo que significa, hay algo que sí tiene claro: su trabajo ya no solo le pertenece. Forma parte de la memoria gráfica de un Mundial que promete hacer historia.


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