La brecha digital de género. Un desafío urgente en nuestra sociedad tecnológica

Diversos estudios han revelado que factores sociales como la clase social, el estatus migratorio y el género influyen en la adquisición de competencias digitales de las infancias y juventudes en todo el mundo. La capacidad para utilizar eficazmente las tecnologías digitales no está distribuida equitativamente
El siglo XXI se ha caracterizado por el acelerado y exponencial desarrollo de las tecnologías digitales y su integración en diversas dimensiones de la vida cotidiana. A medida que esta integración avanza, surgen preocupaciones sobre los riesgos asociados, tanto físicos y psicológicos como sociales. Por ello, es muy importante fomentar competencias digitales en toda la población. Sin embargo, para lograr una verdadera inclusión y garantizar que nadie se quede atrás, uno de los desafíos cruciales que tenemos que discutir como sociedad es la brecha tecnológica de género.
Diversos estudios han revelado que factores sociales como la clase social, el estatus migratorio y el género influyen en la adquisición de competencias digitales de las infancias y juventudes en todo el mundo. La capacidad para utilizar eficazmente las tecnologías digitales no está distribuida equitativamente. Aunque las dificultades económicas y migratorias limitan el acceso a recursos digitales y educativos de calidad, hay un hallazgo particularmente alarmante: el género es el factor más determinante. Mientras que la importancia de los otros factores puede disminuir con el tiempo, la brecha digital relacionada con el género se amplía significativamente durante la adolescencia. Ser mujer en una sociedad patriarcal puede limitar drásticamente la adquisición de competencias digitales, lo que a su vez restringe el desarrollo de nuestras niñas y jóvenes en una sociedad cada vez más tecnologizada.
Históricamente, la ciencia y la tecnología han sido dominadas por hombres, lo que ha invisibilizado muchos de los aportes realizados por mujeres. La cultura, las familias y las instituciones educativas continúan reforzando roles de género que, durante la adolescencia, hacen que muchas chicas pierdan interés o duden de sus capacidades tecnológicas. Esto impacta negativamente en el desarrollo de sus competencias digitales.
La única forma de enfrentar los riesgos asociados con el avance de las nuevas tecnologías es a través del conocimiento y las habilidades para responder a los desafíos tecnológicos. Las posturas proteccionistas no disminuirán las violencias digitales, pero comprender cómo se estructuran y funcionan estas tecnologías nos brindará una protección basada en el conocimiento, no en el miedo.
En noviembre, al conmemorar el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, les invito a reflexionar sobre este tema. Es necesario abordar la desigualdad digital de género y trabajar colaborativamente para cerrar esta brecha.
Dra. María Concepción Castillo González, Investigadora Nacional Nivel 1
Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro
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