Yásnaya Aguilar alerta sobre una nueva forma de extractivismo impulsada por la tecnología
La escritora y lingüista ayuujk advirtió que el mundo digital también tiene una dimensión material que implica consumo de minerales, energía y agua, con impactos en los territorios de los pueblos indígenas.
En el marco del Hay Festival Querétaro 2026, la escritora, lingüista, traductora e investigadora ayuujk Yásnaya Aguilar advirtió sobre los impactos que el desarrollo tecnológico puede generar en los territorios, al señalar que las nuevas tecnologías no deben entenderse únicamente desde su dimensión digital.
Durante una entrevista, Aguilar explicó que detrás del funcionamiento de internet y las herramientas digitales existe una infraestructura física que requiere grandes cantidades de recursos naturales, por lo que llamó a observar también la dimensión material de la tecnología.
“Hay que pensar en que el mundo digital no es solo software, es hardware, está sustentado en servidores y hay que pensar dónde están esos servidores y cómo afecta eso a los territorios”, señaló.
La autora consideró que esta dimensión debe analizarse especialmente desde los territorios de los pueblos indígenas, pues la infraestructura tecnológica demanda minerales, energía y agua, recursos cuya extracción y utilización puede generar presiones sobre las comunidades y sus espacios.
“Entonces, no solo pensar en el mundo digital como nuevo extractivismo, sino su materialidad y cómo todo ese mineral, energía, agua que necesita va a minar los territorios de los pueblos”, afirmó.
Aguilar también señaló que las nuevas tecnologías no necesariamente eliminan las desigualdades existentes, sino que pueden reproducirlas. En este sentido, cuestionó la idea de que el desarrollo tecnológico sea neutral y llamó a observar quién controla estas herramientas y cuáles son sus consecuencias fuera del ámbito digital.
“O sea, el racismo se hace más, tiene un mayor eco”, sostuvo al referirse a la manera en que las asimetrías del mundo no digital pueden trasladarse al ámbito tecnológico.
La escritora vinculó esta problemática con la situación de los pueblos indígenas, al recordar que una parte importante de los recursos naturales se encuentra en territorios habitados por estas comunidades, lo que los coloca nuevamente frente a procesos de explotación y presión sobre sus territorios.
“Como los pueblos indígenas tenemos en nuestros territorios más del 60% de las reservas naturales del planeta, pues ahí es donde todavía hay que explotar”, expresó.
Para Aguilar, el debate sobre la tecnología debe ir más allá de las aplicaciones, las redes sociales o internet y considerar las condiciones materiales que permiten su funcionamiento. De lo contrario, advirtió, se corre el riesgo de observar únicamente una pequeña parte de un sistema mucho más amplio.
La investigadora también cuestionó la concentración del poder tecnológico en pocas manos y señaló que se ha reducido la discusión sobre las posibilidades de las nuevas tecnologías a plataformas y redes sociales, pese a que existe una infraestructura mucho mayor detrás de ellas.
“En realidad de todas las posibilidades de esas nuevas tecnologías solamente nos quedamos con una cosa pequeña de unos millonarios que la controlan”, afirmó.
Finalmente, Aguilar planteó que frente a estas dinámicas también es necesario recuperar espacios de convivencia y organización fuera de las plataformas digitales. Consideró que la resistencia puede estar estrechamente vinculada con el territorio y con la posibilidad de volver a encontrarse y conversar de manera presencial.
“Yo creo que para articular la resistencia, por una parte importante va a ser offline”, concluyó.


