¿Qué es la fatiga al volante y cómo reconocer sus señales?
Incluir una parada puede sentirse como perder tiempo, aunque unos minutos fuera del auto suelen ser una decisión mucho más sensata que convertir los últimos kilómetros en una prueba de vida para ver cuánto cansancio podemos soportar.
En un viaje largo es fácil caer en la tentación de seguir manejando porque ‘ya falta poco’. El problema es que el cansancio no suele aparecer de golpe; puede comenzar con un bostezo, dificultad para mantener la vista fija o esa sensación de haber recorrido los últimos kilómetros casi en automático. Para entonces, la fatiga ya puede estar afectando nuestra manera de conducir.
Las horas acumuladas detrás del volante pueden favorecer su aparición, especialmente si comenzamos el viaje después de haber dormido poco o conducimos durante la noche. El estrés y ciertas condiciones dentro del auto, como una postura incómoda o demasiado calor, también pueden contribuir al cansancio. Conforme este aumenta, disminuye la concentración, tardamos más en reaccionar y podemos fallar al calcular una distancia o tomar una decisión equivocada. Incluso unos cuantos segundos de microsueño bastan para recorrer una distancia considerable sin tener realmente el control del vehículo.
Antes de llegar a ese extremo pueden aparecer señales como bostezos frecuentes, párpados pesados o dificultad para concentrarse. Cambiar constantemente de postura o dejar de recordar con claridad una parte del camino también pueden indicar que necesitamos detenernos. Confiar en que podemos ‘aguantar un poco más’ prolonga precisamente las condiciones que están afectando nuestra capacidad para manejar.
Dormir bien la noche anterior ayuda a reducir ese riesgo, mientras que durante trayectos largos conviene considerar las pausas como parte del viaje. Una recomendación es detenerse aproximadamente cada dos horas o 200 kilómetros para caminar y descansar antes de continuar. Si el sueño aparece antes, lo recomendable es parar cuanto antes en un lugar seguro; una siesta corta de entre 15 y 20 minutos puede ayudar temporalmente.
Abrir la ventana, subir la música o recurrir al café puede darnos una sensación momentánea de estar más despiertos, sin reemplazar el descanso que el cuerpo necesita. Cuando llevamos varias horas en carretera siempre existe cierta presión por llegar, especialmente si el destino parece estar cerca. Incluir una parada puede sentirse como perder tiempo, aunque unos minutos fuera del auto suelen ser una decisión mucho más sensata que convertir los últimos kilómetros en una prueba de vida para ver cuánto cansancio podemos soportar.


