Del dado en el retrovisor al pino aromatizante: los accesorios para auto que se volvieron parte de la cultura pop
El auto es un espacio en donde millones de personas pasan una parte de sus vidas, por ende, no es de extrañarse que tantas personas decidan buscar formas de expresar su propio estilo en ese espacio tan personal.
Los accesorios que decoran el interior de los autos llevan casi ocho décadas convirtiendo el habitáculo en un espacio personal. Desde los dados colgando, ambientadores con figuras, muñecos, calcomanías, cuentas de madera, luces de neón hasta los rosarios, todos tienen una historia cuyos orígenes están desde en la Segunda Guerra Mundial, hasta en las populares películas de carreras callejeras de los años 2000.
Los famosos dados colgando en el retrovisor surgieron por superstición, se pusieron de moda, desaparecieron y luego volvieron. Según la versión más difundida, los pilotos de la Segunda Guerra Mundial los ponían en el tablero antes de cada misión, con siete puntos a la vista para atraer la suerte. Luego, los veteranos de guerra, llevaron la costumbre a los famosos hot rods de la década de 1950, y los dados de plástico, que se derretían con el sol, fueron reemplazados por versiones de peluche. Durante la década de los 1980 se empezaron a prohibir los objetos que estorbaran la vista del parabrisas y fueron desapareciendo. Después volvieron en los 90 como símbolo de nostalgia.
Por su parte, según distintas fuentes, la icónica bailarina de hula que adornaba los tableros metálicos de los coches de mediados del siglo pasado, fue popularizada por los marinos y soldados que empezaron a traer de Hawái revistas, naipes y las famosas muñecas que llevaban imanes en los pies y que, cuando el auto se movía, parecía que bailaban. Hoy existen muchas versiones distintas que incluyen pandas, gatos, perros y todo tipo de personajes cabezones de resorte que se mueven con el auto.
Los dados no fueron los únicos adornos colgando del retrovisor. Según la empresa Car-Freshner Corporation, en 1952, un repartidor de leche de Watertown, Nueva York, se quejó con el químico Julius Sämann por el olor a leche derramada en su camión. Sämann combinó fragancias con un material absorbente y le dio forma de pino, en recuerdo de sus años extrayendo aceites en los bosques de Canadá. Según la empresa, el Little Tree aparece en más de mil 500 películas y series. Hoy podemos ver pinos, flores, osos y todo tipo de figuras ambientando y decorando el interior de coches en todo el mundo.
Los vidrios y las defensas se convirtieron en otra superficie para decorar. En 1964, Forest P. Gill inventó la calcomanía de defensa usando papel autoadhesivo sobrante de la guerra. En 1984, Michael Lerner adaptó un letrero visto en Europa y lanzó el famoso rombo amarillo de “Baby on Board”, logrando vender 10 mil stickers en el primer mes. A raíz de su popularidad han surgido distintas variantes y hasta parodias, incluso Los Simpson lo retomaron en un episodio flashback a 1985.
En los 80 aparecieron las cubiertas de cuentas de madera para asientos. Prometían ventilación y un efecto de masaje. Inicialmente popularizadas por taxistas de Nueva York y camioneros de larga distancia, hoy se pueden encontrar variantes de tela en taxis de cualquier ciudad del mundo. Hay quienes las encuentran cómodas, hay quienes detestan sentarse en ellas.
La personalización también se empezó a reflejar en la iluminación. El underglow nació en la cultura tuner de autos importados, y la película The Fast and The Furious (2001) llevó este estilo al público masivo con unos Civic negros con bases de de neón verde. Eventualmente, los tubos de vidrio de los 90 fueron reemplazados por tiras LED, más brillantes y resistentes.
En México, los rosarios colgados en el retrovisor son bastante comunes. En la Ciudad de México, un reportaje fotográfico de la revista VICE recopiló decenas de autos con rosarios colgados en el retrovisor. Hoy, la expresión de la devoción a la Virgen de Guadalupe se puede ver todavía con rosarios, pero también con calcomanías y todo tipo de figuras con su imagen para el auto.
El auto es un espacio en donde millones de personas pasan una parte de sus vidas, por ende, no es de extrañarse que tantas personas decidan buscar formas de expresar su propio estilo en ese espacio tan personal.


