×

Busquedas Populares



Busca por fecha


×

Opinión



Secciones




El auto como espacio de desconexión

Por Staff Códice Informativo - 13/05/2026

Hay días donde quedarse unos segundos más dentro del coche antes de la siguiente actividad alcanza para recuperar un poco de calma antes de volver a arrancar.

 El auto como espacio de desconexión

A veces el único momento silencioso del día aparece tras cerrar la puerta del coche. Afuera siguen las llamadas pendientes, el ruido de la ciudad y las conversaciones cruzadas pero, durante unos minutos, todo queda reducido al sonido del motor, el aire acondicionado y el movimiento del tráfico avanzando a otra velocidad. Incluso un trayecto corto puede convertirse en una pausa pequeña entre un lugar y otro, sobre todo después de una jornada ajetreada.

Manejar solo, o sola, cambia mucho la relación con el tiempo. Hay recorridos donde nadie espera una respuesta inmediata y donde avanzar unos minutos entre semáforos alcanza para bajar el ritmo mental con el que avanzó la mañana. Algunas personas aprovechan ese espacio para escuchar música con calma y otras prefieren manejar en silencio mientras atraviesan calles conocidas. Después de pasar buena parte del día entre conversaciones, pendientes y ruido constante, el coche termina funcionando como uno de los pocos lugares donde todavía existe cierta distancia con todo lo demás.

Esa pausa suele aparecer más durante trayectos cotidianos que en viajes largos. Salir de un estacionamiento después del trabajo, avanzar despacio por una avenida saturada o quedarse unos minutos dentro del coche antes de entrar a algún lugar termina creando momentos que normalmente pasan desapercibidos. 

También cambia la relación con el trayecto cuando buena parte del día transcurre entre notificaciones, mensajes, llamadas y pantallas abiertas al mismo tiempo. Manejar obliga a dirigir la atención hacia otra parte; el ritmo del tráfico, los espejos, los semáforos o el movimiento de la ciudad alrededor. Durante unos minutos desaparece esa necesidad de responder inmediatamente a todo y el coche empieza a funcionar como un espacio donde se canalizan los estímulos.

Entre tráfico, vueltas rutinarias y tiempos muertos dentro de la ciudad, manejar a veces deja de sentirse únicamente como traslado. Hay días donde quedarse unos segundos más dentro del coche antes de la siguiente actividad alcanza para recuperar un poco de calma antes de volver a arrancar.


Otras notas



De nuestra red editorial