Ansiedad y depresión: posibles consecuencias postcovid


Por Carolina Olvera Mendoza el 22/07/2022
 Ansiedad y depresión: posibles consecuencias postcovid

Foto: Tomada de internet

El virus ha causado secuelas físicas y neurológicas a largo plazo

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19 hemos sido conscientes de las afectaciones que ha traído consigo, desde las obvias de salud física, hasta las económicas, políticas y sociales. Sin embargo se ha dejado de lado todo el efecto que ha causado esta enfermedad a nivel psicológico.

Esto se ha visto reflejado desde el confinamiento en el que los niveles de depresión y ansiedad aumentaron drásticamente en la población, además de registrarse notablemente en niños, un fenómeno sin precedentes. Esta situación se atribuía a factores como el aislamiento social, el encierro y la suspensión en las rutinas que traían un propósito al día a día.

Sin embargo a pesar de las disminución de las medidas sanitarias, restricciones en espacios públicos y los casos graves del virus, se ha notado que las personas que padecen ansiedad y depresión así como otras condiciones neurológicas como lo son la apatía y la disfunción cognitiva, han continuado con estas afecciones constantes durante el avance de la pandemia.

Ante esta situación la Universitat Oberta de Catalunya en colaboración con el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau han realizado un estudio que revela la relación existente entre la depresión, la ansiedad y el COVID persistente. Durante su investigación analizaron a 136 personas que reportaron déficits cognitivos hasta ocho meses después de haber contraído el virus.

En el estudio publicado den el Brain and Behaivor se demostró que algunos de los efectos postcovid que presentaron los participantes no solo fueron a nivel respiratorio, también tuvieron un cambio en la química cerebral que los llevó a experimentar depresión, fatiga, perdida de memoria a largo plazo, ansiedad y apatía, además de perdida de las habilidades de atención, y funciones ejecutivas.

Algunos de los resultados obtenidos demostraron que entre el 9 % y el 49 % de los pacientes presentan fatiga cuatro semanas después del inicio de los síntomas, e incluso algunos muestran que puede persistir durante un año en al menos un tercio de los pacientes.

Los investigadores aseguran que es complicado determinar el origen de la fatiga pues se relaciona principalmente como parte de los síntomas de las infecciones virales, sin embargo esta investigación demostró que también se puede relacionar con la depresión pues derivado de esta se puede experimentar falta de energía, desinterés y debilidad crónica, lo que complica establecer si la depresión se deriva de la fatiga o viceversa.

Es importante este tipo de investigaciones que nos permitan saber más a fondo de qué manera nos ha afectado el virus del SARS-CoV-2 a nivel neurológico, para lograr dar un enfoque holístico al desarrollo de tratamientos y terapias que permitan sobrellevar los efectos a largo plazo de esta enfermedad.

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