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»“El mayor apropiador cultural en México es el Estado”: Yásnaya Elena Aguilar

Durante su participación en el Hay Festival, la lingüista y activista mixe por los derechos lingüisticos y culturales, se mostró crítica con la utilización de la muñeca “Lelé” por parte de autoridades



Por: Roxana Romero
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Foto: R. Romero

Aunque la lingüista mixe Yásnaya Elena Aguilar Gil reconoció la importancia de la muñeca otomí y que se dé a conocer, consideró que el mayor apropiador cultural indebido en México es el estado, que basa el reconocimiento de las comunidades indígenas en el folclor, como sucede con la muñeca “Lelé”.

La traductora, activista de derechos lingüísticos e investigadora ayuujk, basa su tesis en que México no es una sola nación, sino un Estado en el que existen, oprimidas, muchas naciones; propone reimaginar al país con una desarticulación de los discursos y las prácticas nacionalistas, en la que haya comunidades autónomas y capaces de gestionar la vida en común sin la intervención de las instituciones estatales.

En entrevista con este medio, indicó que la parte más cómoda con la que el estado se relaciona y celebra a las comunidades indígenas es dando a conocer lo “más folclórico” de las mismas, pero cuando se pide que se reconozca la autonomía sobre su territorio, estos grupos son ignorados.

“Cuando pides que se reconozca la autonomía sobre su territorio y no quieres una minera o un megaproyecto de esto, entonces es por eso que suceden cosas como lo de la muñeca (Lelé). Ahí sí puedes apropiarte de ese elemento porque es cultura y es folclórico, y al mismo tiempo seguir con la opresión hacia los pueblos que producen esa muñeca y celebrarlo como algo, no sé, de Querétaro, reivindicar esa parte”, expresó la también escritora.

En ese sentido, más que reconocer a la comunidad otomí por la muñeca Lelé, expresó que le interesa escuchar la experiencia de las mujeres que han participado en el proyecto que inició el Gobierno del Estado a finales del año pasado.

Me interesa escuchar la experiencia de las mujeres porque entiendo que son mujeres las que fabrican la muñeca y existe un componente de género allí. Me gustaría más bien escuchar más, cómo lo están viviendo y qué está sucediendo”, manifestó.

Es por eso que muchas de las protestas indígenas son contra las manifestaciones del uso folclórico que les da el estado a estas comunidades: despolitizarlo.

La escritora resaltó que no es comparable que el Estado se apropie de esos elementos con el hecho de que una persona no indígena se ponga un huipil, por ejemplo, pues por la idea del mestizaje y que, finalmente, son las raíces, no se ve como apropiación indebida, sino como un homenaje, pero cuando es el Estado mexicano quien lo hace sí, porque toma símbolos o elementos culturales, pero al mismo tiempo oprime a esas comunidades.