Oro negro enfrenta a México con la OPEP


Por Arturo Maximiliano García el 14/04/2020
 Oro negro enfrenta a México con la OPEP

Las críticas en las redes hacia el Gobierno Federal fueron irreflexivas y radicales, ante su posición con respecto a no ceder a las peticiones de recortar nuestra producción petrolera

Seguimos en tiempos donde todo es blanco o es negro, donde las posturas se radicalizan y se critica todo sin margen para errores o siquiera aclaraciones, siendo la necesidad de atacar a la yugular, de ambos lados, más grande aún que los intereses nacionales.

La postura del Gobierno Federal con respecto a no apoyar a los empresarios ha ganado fuertes cuestionamientos a la administración y particularmente al presidente, algunas sustentadas, pero la más reciente con respecto a la postura de México ante la OPEP +, ni siquiera acababa de analizarse cuando ya había una cascada de ataques hacia la representante de nuestro país ante el cártel más importante del mundo, del cual no somos miembros, pero hay un espacio en la mesa de negociaciones.

Al día de hoy existe gran controversia por la decisión, aún no definitiva me parece, que ha tomado el gobierno con respecto al plan de apoyo económico ante la crisis del COVID-19 que excluye a los empresarios. Ningún negocio, por pequeño o grande, quiere despedir a sus trabajadores, porque eso implica que están teniendo menos ventas y menos ingresos.

En condiciones extraordinarias, es fundamental priorizar que no se pierdan las fuentes de trabajo, inyectar liquidez para el sector privado y reducir pagos que quiten dinero a los particulares. No sólo la Federación debe entrar, también estados y municipios, por ejemplo con exenciones al cobro del agua y/o de predial para los arrendadores que estén apoyando a sus inquilinos con prórrogas o descuentos, mientras que la Federación podría estar bajando o eximiendo del pago de la luz. De estas medidas dependerá también la rapidez de la recuperación da cada uno de los países, tal y como sucedió en la Gran Recesión de 1929.

Pero a finales de la semana pasada, las críticas en las redes hacia el Gobierno Federal fueron irreflexivas y radicales, ante su posición con respecto a no ceder a las peticiones de recortar nuestra producción petrolera. En la negociación, en el seno de la OPEP, se pedía que nuestro país redujera en 450,000 barriles su producción, de los que México sólo podía, conforme a nuestra realidad e intereses propios, recortar 100,000.

Con estos recortes el objetivo que persigue la OPEP y sus integrantes es bajar la producción en 10 millones de barriles más otros 4 millones de no miembros, para subir el precio del crudo, esto en beneficio de los países exportadores, pero a la que México no podía sumarse con la cuota que se le exigía.

No tenemos la misma producción por lo que no podemos comprometernos con tanto, explicó ayer de manera muy clara el presidente AMLO, con sus frases y sus formas. La afectación para nuestro país se explicó en la reunión virtual de la OPEP y se solicitó que se tomara en cuenta que México ya había cedido en ocasiones recientes en recortar su propia producción en un porcentaje mayor a las que otros países hicieron en acuerdos similares en el pasado, esto narrado por Rocio Nahle, secretaria de Energía, en entrevista con el periodista Joaquín López Dóriga en su programa radiofónico.

Efectivamente, México se levantó por unas horas de la mesa de negociación, sin romper, lo que dio un margen para analizar alternativas. Ahí se puede sobreentender que el canciller Marcelo Ebrard activó los canales diplomáticos con el gobierno de Estados Unidos. La gestión fue una vez más exitosa y el gobierno estadounidense cubrió la cuota del recorte que nuestro país no podía alcanzar.

Finalmente se defendieron los intereses de México, se negoció y se obtuvo un acuerdo internacional que nos favorece como exportadores y también en nuestras finanzas públicas hacia la tormenta que está por venir. ¿Por qué entonces la molestia? ¿Dónde perdió México? Si bien aún se está en un estira y afloja, se debe esta vez entender que la propuesta de México es conforme a nuestros intereses, siendo válido apretar la negociación, con dignidad y midiendo los costos ante los países integrantes de este influyente grupo internacional.

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