La importancia de la validación en los emprendimientos mexicanos


Por Expertos TEC el 27/04/2022
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 La importancia de la validación en los emprendimientos mexicanos

Por Ján Rehák PhD. Director Nacional del Programa de Emprendimiento del Tec de Monterrey. janrehak@tec.mx La economía mexicana ha beneficiado la labor de los emprendedores […]

Por Ján Rehák PhD.
Director Nacional del Programa de Emprendimiento del Tec de Monterrey.
janrehak@tec.mx

La economía mexicana ha beneficiado la labor de los emprendedores en la era post-pandémica. El emprendedor crea valor económico y social, crea empleos y su enfoque principal es desarrollar soluciones a problemas no solo de las industrias, sino de la sociedad como tal. Sin embargo, la tasa de fracaso de los emprendedores en general es muy alta, en promedio 7 de 10 emprendedores fracasan y cierran su empresa en los primeros dos años de su existencia, según los datos del GEM. ¿Qué significa esto para todos los emprendedores actuales y potenciales? En mi experiencia como consultor y mentor de cientos de emprendedores, he podido observar que existen ciertas actitudes y prácticas que radicalmente incrementan las probabilidades del éxito. Lo interesante es que estas mismas competencias emprendedoras, aportan valor no solo a emprendedores, pero a todos que desean cosechar éxito en su ámbito laboral.

Cada emprendedor potencial necesita primero definir la problemática dolorosa que afecta a un cliente o usuario real. Sin un problema tangible no existe una oportunidad y menos una solución. En este primer paso, el emprendedor observa, investiga y busca lo que realmente molesta a su cliente potencial, antes de proponer ideas de solución. Esto representa una gran diferencia entre los emprendedores exitosos y los que fracasan. El emprendedor que fracasa inicia con una solución, antes de entender los problemas reales de su usuario.

Una vez que establecemos la existencia de un problema real, podemos cuantificar la oportunidad. Esto consiste en entender el tamaño del mercado que tiene el problema, y la posibilidad de crear una solución alternativa al problema. En este paso, el emprendedor profundiza en su conocimiento del usuario y del mercado. La pregunta que se pone es: ¿Realmente existe alguien que tiene el problema que identifiqué? Para llegar a este punto, en los programas de emprendimiento pedimos a nuestros emprendedores que lleven evidencias tangibles que respaldan sus opiniones. Para poder validar la existencia de una oportunidad emprendedora se necesita salir de la oficina, y validar todas las suposiciones que traemos previo a iniciar cualquier emprendimiento. Una vez que existe una certeza de la existencia de la oportunidad, iniciamos el proceso del diseño de la solución. Como pueden ver, la solución se desarrolla para un problema real, con un cliente real. Esto nos permite una constante iteración, y avanzar con pequeños pasos hacía una propuesta factible y viable. El emprendedor tiene que fracasar en lo pequeño, es decir recibir retroalimentación negativa y constructiva de su mercado en el proceso del diseño de la solución, para poder constantemente mejorarla. En este proceso utilizamos una larga lista de herramientas y métodos para facilitar el aprendizaje constante, sin embargo, del emprendedor se requiere la capacidad de tomar riesgos calculados, y no temerle al fracaso. Necesita salir de su zona de confort para recibir el “no” cien veces a la semana, y poder así mejorar su idea de negocio. Cuando existe suficiente evidencia de que su idea tendrá éxito, y empieza a tener tracción con su mercado, el emprendedor está listo para lanzarla al mercado en una forma básica y así iniciar con las ventas.

Este proceso basado en los principios del “Lean Startup” es una de las bases que apoyan a desarrollar emprendedores exitosos con una probabilidad de éxito mucho mayor al promedio global y nacional. La misma lógica puede ser aplicada a proyectos de intra-emprendimiento en empresas grandes, en emprendimiento público o en el rediseño y adaptación de las empresas familiares. Personalmente me alegra haber podido trabajar con emprendedores en serie, que han aplicado este proceso a varias de sus empresas y han logrado éxito. Lo que si es necesario decir que aún siguiendo el proceso la tasa de fracaso no baja a cero. El emprendedor siempre asume cierto riesgo, sin embargo, usando nuestras metodologías lo disminuye y lo controla. A la par, estar rodeado de personas que siguen el mismo camino y expertos que brindan constante retroalimentación ha sido una gran ventaja para los emprendedores en nuestros programas académicos y co-curriculares. Así podemos preparar a la siguiente generación de emprendedores mexicanos, que tendrán todas las capacidades, actitudes y herramientas para lograr el impacto en la economía y sociedad y crear valor parar su país.

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