Soy guinda, pero me visto de azul
En el camino se quedaron Enrique Correa Sada y el decano panista Antonio Zapata, que al parecer no le llenaron de todo el ojo a Guillermo Vega, el gran negociador de esta Legislatura

La LXI Legislatura de Querétaro estrena nuevo presidente. Ahora será el diputado panista, Gerardo Ángeles, quien, por cuarta ocasión durante su carrera política, encabezará el Congreso. Al parecer, su nombramiento se dio por consenso unánime entre todas las fuerzas políticas, lo que podría sugerir un ambiente de unidad.
En el camino se quedaron Enrique Correa Sada y el decano panista Antonio Zapata, que al parecer no le llenaron de todo el ojo a Guillermo Vega, el gran negociador de esta Legislatura. Y es que de no llegar a un acuerdo, la presidencia de Andrea Tovar se hubiera prorrogado por dos semanas más.
Sin embargo, como en Morena andan de pleito, y algunos diputados guindas no estuvieron muy de acuerdo en extenderle la presidencia a su compañera Andrea Tovar, prefirieron negociar con Memo Vega para que llegara Gerardo Ángeles.
Una vez tomada la decisión, el desencanto no tardó en aparecer. Nuevamente, el partido guinda evidenció la división que persiste en su interior, con disputas y acusaciones entre sus propios miembros. En esta ocasión, el diputado Sinuhé Piedragil arremetió contra su compañera de bancada y expresidenta de la mesa directiva, Andrea Tovar, a quien acusó de haber congelado varias iniciativas que estaban previstas para su aprobación durante su gestión.
Como era de esperarse, Tovar tomó la palabra para defenderse, aunque poco pudo hacer más allá de repartir culpas y señalar a otros. Lo cierto es que su postura se vio aún más comprometida cuando, al entregar el cargo de la presidencia, vistió de azul, el color del partido rival.
¿Será una señal? Nada está confirmado, pero en estos tiempos de chapulineo y traiciones, todo es posible. El PAN coquetea y, al parecer, el color gusta, más aún cuando el ambiente en la bancada guinda sigue siendo tenso y marcado por la división.