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Especialista y consultor en asuntos internacionales, Presidente de la Cámara de Negocios Kazajstán-México y Delegado de KFA en el país. Con experiencia de vida en 21 países de América, Europa, África, Asia y Oceanía, lugares en que ha mantenido los más altos contactos. Ha sido también colaborador de publicaciones en Forbes, NYT y Foreign Affairs.

»¿Qué pasó la semana pasada en Venezuela?

Errores de cálculo y traiciones son responsables, por ahora, del fracaso venezolano.



Por: Eduardo Magaña
Guaidó denuncia

Foto: EFE/Raúl Martínez

El pasado 30 de abril, el presidente encargado de Venezuela, acompañado del recién ‘liberado’ líder opositor Leopoldo López, dio un mensaje al país: «Vamos a la calle. Fuerza Armada Nacional a continuar el despliegue hasta que consolidemos el fin de la usurpación que ya es irreversible». Juan Guaidó, el autoproclamado presidente interino de Venezuela, lanzó la «fase final de la Operación Libertad» rodeado de militares y venezolanos en desafío del régimen. Guaidó describió las protestas como el inicio de una fase final para sacar a Maduro del poder, pero no hubo deserciones militares en masa y fracasó.

Juan Guaidó reconoció este lunes que hubo gente que efectivamente se había comprometido a apoyar un levantamiento militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, pero que finalmente no cumplió con lo acordado. Al mismo tiempo, se mostró optimista sobre un pronto cambio político. «Hubo gente que faltó por cumplir […] No quiere decir que no lo hagan pronto. […] Como ya es obvio hoy, hay el descontento que es generalizado, (del cual) no se escapa la Fuerza Armada», señaló el presidente interino de Venezuela, durante una entrevista con la agencia AFP.

Cuando el movimiento se lanzó apresuradamente un día antes de lo planeado, las defecciones del régimen no se materializaron, Maduro permaneció en el poder y parecía que el gobierno de los Estados Unidos y sus múltiples aliados internacionales habían calculado mal. Maduro, quien ha dicho que Guaidó es un títere de Washington, ha buscado demostrar que el Ejército sigue de su lado, pero líderes de la oposición y funcionarios estadounidenses aseguran que dicho apoyo es débil.

John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, nombró a los tres poderosos funcionarios venezolanos que, según él, habían estado negociando la salida de Maduro: Vladimir Padrino, ministro de Defensa y jefe de las Fuerzas Armadas; Maikel Moreno,  presidente del Tribunal Supremo; e Iván Hernández, jefe de la Guardia Presidencial y la inteligencia militar, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Este último, luego de ser señalado como responsable de la liberación de Leopoldo López de su arresto domiciliario, fue remplazado la semana pasada por Gustavo González López, en un hecho que podría confirmar la tensión y las deserciones en el círculo íntimo de Maduro. 

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, afirmó que el avión de Maduro estaba en la pista esperando el despegue, pero que los rusos lo habían persuadido de no irse en el último momento, una afirmación que los rusos negaron, pero que Reinaldo Díaz Ohep, el representante de Guaidó en México, confirmó.

Maduro iba a volar a Cuba ‘en dignidad’. Todos los demás de su régimen mantendrían sus empleos mientras que Guaidó se convertiría en presidente interino, en espera de nuevas elecciones. Todo esto se hallaba por escrito, en un documento de 15 puntos, según Díaz Ohep y los funcionarios en Washington.

Hoy, Leopoldo López y su familia están refugiados en la residencia del embajador español en Caracas, sin derecho a solicitar asilo político, como lo dicta la constitución española, y en espera de que otro movimiento propicie los acuerdos o negociaciones necesarios para que Venezuela retome la normalidad política y se recupere del desastre económico que ha desplazado a más de tres millones de venezolanos alrededor del mundo.