Políticos espiando a políticos, ¿y los ciudadanos?


Por Arturo Maximiliano García el 18/03/2020
 Políticos espiando a políticos, ¿y los ciudadanos?

Políticos espiando a políticos, ¿y los ciudadanos? En estos casos no hay nunca escándalo ni sombrerazos.

Muchos son los temas pendientes en la agenda legislativa nacional, la nueva ley del outsourcing, legalización o no de la marihuana para usos lúdicos, la eliminación de los dobles remolques en el transporte y muchas otras de gran relevancia para los ciudadanos de a pie, pero de manera inesperada surgió en el Senado un tema no legislativo, que se perdió entre notas de verdadero peso, como la expansión del coronavirus, así como la disputa petrolera entre Rusia y Arabia Saudita.

El tema, que pasó casi desapercibido, fue la supuesta colocación de micrófonos en la sala de juntas de Grupo Parlamentario del PAN en la cámara alta. Entre dimes y diretes sobre cuándo se habrían colocado y quién o quiénes, surgieron varios sospechosos, algunos comunes otros no, como Manlio Fabio Beltrones e incluso panistas de otras épocas, sin que dejaran pasar la oportunidad de acusar incluso al gobierno federal.

Sin duda el tema tiene su propia relevancia, quizá y sólo quizá, en otro momento hubiera sido nota, ya que pareciera que se “descubre” algo que los ciudadanos ya daban por hecho, que los políticos espían y que se espían entre sí. Se trata entonces de políticos escuchando a otros políticos, en sus conversaciones, estrategias, críticas y tantas otras cosas que se repiten en público y a veces en cortito.

Pero había que calmar los ánimos en el Senado. El período ordinario se acerca a su fin y Ricardo Monreal, el coordinador morenista, aún tiene muchas iniciativas que sacar adelante. Por lo anterior, la Junta de Coordinación Política llegó a un acuerdo para recomponer el rompimiento, quizá provocado, que se había generado usando como pretexto el intento de micrófonogate. Se acordó verificar, por medio de la Secretaría Administrativa la Cámara, a cargo de Mauricio Farah, que no haya otros aparatos similares a los encontrados en la sede del Senado y así tener tranquilos a los legisladores, que ya no haya escuchas, electrónicas al menos, en las salas y privados del recinto camaral.

Insisto, se trata de políticos espiando a políticos, lo cual no está bien, es reprobable, sea quien sea que lo haya hecho, en cualquier momento político, pero al final parece que el agravio es que los espíen a ellos y no a otros fuera de esa burbuja política. Parecen olvidar que el espionaje gubernamental, e incluso privado, violentando las leyes que protegen nuestras comunicaciones y nuestra privacidad, es común y frecuente.

Desde el principio de este sexenio hubo ya un compromiso del gobierno federal para que el Centro Nacional de Inteligencia, que sustituyó al CISEN, no espié a los enemigos del gobierno, sino vigile a los enemigos del Estado, pero fuera de lo federal, siguen existiendo en los estados y algunas de sus dependencias locales, aun las autónomas, prácticas de espionaje con herramientas mucho más sofisticadas que las descubiertas en el Senado de la República.

Son incontables ya las intervenciones telefónicas que se han dado a conocer en los medios entre políticos, empresarios, algunas que han revelado cosas que constituyen faltas a la ley, pero que se evidencian a través de la comisión misma de un delito, así como otras que son intervenciones a la vida privada de líderes de opinión, empresarios y comunicadores.

De esta manera, los hallazgos en las instalaciones del Senado, nos recuerdan que, aunque los políticos se indignen porque entre ellos se espían, existen a niveles locales herramientas y políticas de espionaje, intervenciones telefónicas, así como tantas otras menos sofisticadas, pero con el mismo objetivo.

Si tanto indignó a los senadores los micrófonos, quizá sea momento que, en representación de tantos otros que no son políticos, revisaran marcos legales y ejecución de los mismos, para que gobiernos locales de todos los colores dejen de usarlos.

O será que eso no importa tanto, eso no agravia o eso sí está justificado. Políticos espiando a políticos, ¿y los ciudadanos? En estos casos no hay nunca escándalo ni sombrerazos.

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