Política líquida


Por Raúl Martínez Merling el 24/03/2021
Las ideas expresadas en las columnas, así como en otros artículos de opinión, no necesariamente corresponden a la línea editorial de Códice Informativo, y solo son responsabilidad del autor.
 Política líquida

Se está transitando de la política sólida que operó antaño (a través de la creatividad, diseño y estructuras operativas de campaña) a la política líquida donde persiste un espíritu de competencia desleal en un contexto de institucionalización del engaño (falsos líderes, falsas encuestas, bombardeo de bots en redes sociales, guerra sucia, etc.)

Frente a la imposibilidad de realizar un activismo político pleno debido a la pandemia, los partidos políticos y candidatos al parecer ya están aceptando, consciente o inconscientemente, el escenario de la incertidumbre, ya que no se vislumbra un rumbo político claro para competir de forma sensata y honesta por la diversidad de puestos de elección popular.

Si ello es así, entonces se está transitando de la política sólida que operó antaño (a través de la creatividad, diseño y estructuras operativas de campaña) a la política líquida donde persiste un espíritu de competencia desleal en un contexto de institucionalización del engaño (falsos líderes, falsas encuestas, bombardeo de bots en redes sociales, guerra sucia, etc.). La política líquida implica promover el voto emocional: iracundo y voluble. No existen los principios ni los ideales.

La pandemia está alterando todos los ámbitos de la vida social, entre éstos, la política. En consecuencia, la política como actividad exige promover los grandes valores humanos que le dieron sentido al quehacer de la búsqueda del poder político para cristalizar la convivencia humana. Vale decir, la política sólida buscaba reducir la complejidad de los conflictos y controversias entre competidores políticos por medio de procesos electorales morales. Ni más ni menos, esto interpelaba al imperativo supremo de la moral para evitar la ley de la selva.

Sería extraordinario que la política líquida sea derrotada por la política sólida en las próximas campañas electorales, y, se exprese la imaginación creativa para consolidar una nueva política de la sociedad. La pandemia puso al descubierto el largo ciclo de la descomposición de la política; el dilema hoy es continuar por el mismo sendero o edificar formas innovadoras de hacer política.

En sustancia, si los competidores, en las justas políticas por venir, insisten en moverse en el ámbito de la política líquida, los riesgos son altos ya que, hoy por hoy, existe una gran diversidad de conglomerados humanos que han abierto su conciencia política a los cuales ya no es fácil engañar.

Por lo tanto, es oportuno citar a Kant: ¿Hay justificación moral para mentir?

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