Humo blanco en Morena, ¿y ahora?


Por Arturo Maximiliano García el 02/03/2020
 Humo blanco en Morena, ¿y ahora?

El partido enfrenta una gran oportunidad pero también un gran riesgo, las elecciones intermedias de 2021

Por fin, después de varios juicios ante los tribunales electorales, acusaciones personales y presidencias duplicadas, quedó definido el destino inmediato de la dirigencia nacional de Morena que recaerá en Alfonso Ramírez Cuellar y que deberá, dentro de un plazo de tres meses, convocar a la elección de un nuevo presidente que habrá de llevar los destinos de un partido que enfrenta una gran oportunidad pero también un gran riesgo, las elecciones intermedias de 2021.

Morena ha sido sin duda, en resultados electorales, el partido más exitoso de la política contemporánea en México. Apenas a cuatro años de su creación, ganó la elección más importante del país, la presidencia de la República, hazaña con la que ya algunas de las asociaciones, que pretenden ser partidos, sueñan con replicar en el 2024, apostando al desgaste y la tendencia a la alternancia. Sin duda el único factor que explica el éxito de este novel partido en 2018 fue su candidato presidencial, AMLO, quien iba ya por su tercer intento al cargo, después de un recorrido extenuante, pero efectivo que lo llevó a estrechar millones de manos municipio por municipio, comunidad por comunidad.

Los partidos que, se decía, nacerían para fortalecer a Morena, hoy denotan división, debilidad y falta de cuadros en los morenos, por lo que amenazan con brincarlos si es que no mejora su imagen y la cohesion dentro del partido en el gobierno, al cual su mismo líder moral ha amenazado con salirse y dejarlo a su suerte .

En este mismo sentido, las asociaciones que ya se ven como partidos, aunque aún no ha sido confirmadas por el INE, ya invitan a personajes en distintos estados ofreciéndoles candidaturas, diciendo que ya no son el plan B sino el plan A de AMLO, quien, dicen ellos, abandonaría a Morena por su desgaste, postulando a su sucesor por un partido político de nueva creación.

Pero el proceso de sucesión de Morena es el problema inmediato que buscará resolver Ramírez Cuellar, hombre sensato y con capacidades de negociación, quien no llegó por coincidencia ni solo. Se entiende que será por encuesta y que esta se hará a la población en general.

Ahora es importante saber quiénes se apuntan y quiénes son elegíbles. ¿Pueden Yeidckol Polevnsky y Bertha Lujan participar? Ambas se acusaron de ser estatutariamente inelegibles. Sin duda Mario Delgado levantará la mano, así como otro de los ganadores con la resolución del tribunal como Alejandro Rojas, quien, sin duda, fue capaz de aprovechar el foro que le dio su aspiración y en cualquier escenario saldrá victorioso.

Una vez electa la nueva dirigencia los temas importantes seguirán sobre la mesa, renunciar o no a un porcentaje del financiamiento, si debe establecerse una mayor interacción en el Congreso para provocar menos contradicciones internas en la agenda legislativa y mejores líneas de acción que apuntalen la unidad y el sentido de que hay proyecto.

Por supuesto tendrán que elegirse o designarse las dirigenciaa estatales, con más complejidad donde habrá elecciones en 2021.

Finalmente la selección de candidatos, en la vital contienda de 2021, donde AMLO no estará en la boleta, en el mejor escenario Morena conservaría su mayoría en la cámara baja, tendría los gobernadores necesarios y una potencial mayoría para construir la estructura política hacia el 2024. Es la gran oportunidad y el gran reto donde se juega todo, incluida la consolidación, o que otros den marcha atrás de la cuarta transformación.

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