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Especialista y consultor en asuntos internacionales, Presidente de la Cámara de Negocios Kazajstán-México y Delegado de KFA en el país. Con experiencia de vida en 21 países de América, Europa, África, Asia y Oceanía, lugares en que ha mantenido los más altos contactos. Ha sido también colaborador de publicaciones en Forbes, NYT y Foreign Affairs.

»España: Cataluña y el referéndum independentista

De acuerdo o no con la independencia catalana, la torpeza del Gobierno Español, sólo traerá consecuencias negativas



Por: Eduardo Magaña

El 1 de octubre pasado, el gobierno separatista de Cataluña insistió en que se llevara a cabo un referendo para la independencia catalana, a pesar de la oposición del gobierno de Madrid y de que la votación fue declarada ilegal por el Tribunal Constitucional español. A todas voces, la manera torpe y exagerada del gobierno español de manejar el referendo, lo único que ha hecho es acelerar y nutrir de fuerza y legitimidad el movimiento independentista. Pero ¿de dónde nace el movimiento independentista? En gran parte, la situación que se vive hoy en Cataluña se debe a la victoria de las fuerzas nacionalistas catalanas en las elecciones regionales de 2015, que por primera vez en la historia de Cataluña trajeron al poder a una coalición de partidos políticos que exigían la independencia.

Al declarar la victoria en aquel entonces, el primer ministro catalán, Carles Puigdemont, anunció que tenía la intención de buscar el establecimiento de la “República de Cataluña”. El éxito catalán hacia la independencia alteraría dramáticamente la geografía y el futuro del Reino de España, un país que a grosso modo ha existido en su configuración actual desde 1492, a raíz del matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón que unieron sus reinos para crear lo que hoy es España. La independencia catalana sería un desastre para España: Cataluña representa el 16 por ciento de la población española y el 20 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

Por último, una Cataluña independiente transformaría indudablemente el paisaje político de Europa Occidental, con la creación de un nuevo Estado intercalado entre España y Francia, sin mencionar el envalentonamiento de otras naciones en Europa que sin dudar se organizarían en busca de su independencia. Como primera idea, me viene Escocia a la mente, cuyo referéndum en 2015 no logró su cometido, pero con el Brexit, podría tener nuevos bríos. Nadie debería esperar la independencia catalana en cualquier momento a corto plazo, aunque el referéndum traiga, o trajo una victoria decisiva para el movimiento independentista.

En primer lugar los números son contestables, además de que al ser declarado ilegal, no había observadores ni certificaciones de identidad – pudo haber existido múltiple votación individual. Según la encuesta más reciente de El País, una clara mayoría de catalanes favorece que la región tenga el derecho a determinar su futuro político, pero un porcentaje mucho menor apoya la ruptura de lazos con España, y quiere permanecer dentro de ella. El apoyo a la independencia es más débil aún en la cosmopolita Barcelona. Madrid respondió al referéndum de este fin de semana sobre la independencia catalana de la peor manera posible, al enviar a miles de policías, que golpearon a los votantes y dispararon a los activistas no violentos con balas de goma.

Es difícil imaginar un curso de acción más contraproducente. Según las encuestas, la independencia no fue muy favorecida hasta el referéndum. Michael Farrant, dueño de la prestigiosa cabildera gubernamental inglesa Project Associates, me dijo que “cualquier gobierno cuerdo, desestima ese tipo de acciones, no las inflama. Lo que se debe de realizar es una operación de relaciones públicas y medios para ganar la opinión pública, pero en este caso, con la burda opresión encendieron los ánimos, que es un regalo al movimiento independentista”.

Según pudimos ver en medios tan diversos como Russian Television, El País, CNN, Telesur o BBC, el referéndum del 1 de octubre vio el uso de tácticas represivas normalmente vistas sólo en estados autoritarios, resultando en más de 900 heridos. El Sr. Puigdemont según el Financial Times, es considerado por muchos como un alcalde de pueblo, que se tropezó con el poder, ¿será esta su manera de pasar a la historia? Que en nuestro México no nos topemos y dejemos llevar por políticos que buscan gloria personal y no el bien de su pueblo…