El poder de decir «no»


Por Expertos TEC el 19/07/2022
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 El poder de decir «no»

Mucho se ha escrito sobre el poder de decir «sí», esa palabra mágica que transforma nuestra realidad y que abre posibilidades cuando aceptamos situaciones particulares […]

Mucho se ha escrito sobre el poder de decir «sí», esa palabra mágica que transforma nuestra realidad y que abre posibilidades cuando aceptamos situaciones particulares altamente valoradas, pero poco se ha trabajado con el poder del «no»; una expresión que suena un poco negativa pero que hoy como nunca vale la pena recuperar.

En nuestra cultura un tanto sumisa, hemos aprendido a aceptar con resignación situaciones y condiciones particulares de vida con las cuales podemos no estar de acuerdo, pero que aceptamos con un contundente “sí”, asumiendo que el rechazo de la misma pueda generarnos problemas de distinto tipo.

Aprobamos los excesos, en términos de poder, dando de forma ilimitada a otros la capacidad de tomar decisiones por nosotros y controlar espacios de vida en los cuales, nunca se debió abrir la posibilidad de ingresar.

De forma general, permitimos que se impongan labores y tareas para las cuales no estamos preparados o en caso extremo, no nos corresponden asumir y aceptamos sin pensarlo, responsabilidades que no siempre son reconocidas.

El poder de la negación, de la no aceptación, debe ponerse nuevamente en la lista de palabras poderosas. El decirla, nos permite establecer límites, cuestionar las situaciones, controlar los poderes y proteger nuestra integridad. Decir “no” abre otras nuevas posibilidades en donde
podemos decidir con claridad las cosas que aceptamos para nuestro bien y aquellas que rechazamos por la misma razón.

A nivel profesional, es interesante pensar en cuántas acciones se hubieran podido evitar con el uso de esta palabra, accediendo a tiempo extra para centrarnos en nuestras labores y avanzar en proyectos prioritarios. Esta situación nos hace reflexionar sobre las cargas adecuadas de trabajo, el uso del tiempo libre y las responsabilidades asignadas en nuestras labores.

En términos sociales, no estaríamos aceptando formas de actuar de agentes públicos y miembros de la comunidad quienes de forma inapropiada toman decisiones en su propio beneficio, dejando de lado, el bien social, y trabajaríamos por condiciones más justas de equilibrio entre los distintos agentes sociales.

Finalmente, en términos personales, nos habríamos liberado de situaciones inaceptables a nivel de dignidad humana, romperíamos con rutinas que nos lastiman como seres humanos y las cuales no nos
permiten avanzar como individuos.

Viendo estos tres entornos, vale la pena preguntarnos, por el uso de la palabra «no» en nuestro diario vivir, y considerar en situaciones particulares, retomar las acciones y pronunciar un contundente “no” que nos libere, establezca límites y nos genere formas más dignas de interactuar con otros y desarrollarnos como personas.

Hay que perderle el miedo a la palabra «no», una nueva realidad se
genera y un sinnúmero de beneficios se hacen presentes.

Dra. Judith Cortés Vásquez, Profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey Campus Querétaro.

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